FUGA DEL CENTRO PENITENCIARIO DE VALLADOLID
Interior sospecha que alguien de dentro de la cárcel de Villanubla ayudó a fugarse al narco extremeño
Interroga a trabajadores del centro penitenciario que cubrieron el turno en el que se produjo la huida e investiga las relaciones del reo con miembros del centro

Puerta de entrada al Centro Penitenciario de Valladolid, en el término municipal de Villanubla. J. M. LOSTAU
El Ministerio del Interior sospecha que Ángel Benito Moreno recibió ayuda de funcionarios para llevar a término el pasado viernes su huida de la vallisoletana prisión de Villanubla. Así, en la investigación interna, a cargo de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, se está interrogando a los trabajadores que cubrían el turno en el que se produjo la escapada, así como con compañeros de otros turnos, según fuentes a las que ha tenido acceso este periódico. También se examina con detenimiento las grabaciones de las cámaras de seguridad, no solo del momento de la fuga, sino del comportamiento cotidiano del narcotraficante para averiguar con quién se relacionaba y qué tipo de contactos tenía en el centro penitenciario.
No sería la primera vez que los miembros del clan de 'Los Hilarios' de Plasencia buscaran la colaboración de funcionarios o agentes de seguridad. En el macrojuicio a la banda, que condujo en mayo de 2019 a 31 de sus miembros a prisión, uno de los imputados era un policía, condenado a cinco años por cohecho y revelación de secretos.
La investigación se centra en depurar responsabilidades ante el hecho insólito de que un recluso «alto y de complexión media», según relatan fuentes del centro, pudiera meterse en un petate o en un «paquete de gran formato» y sortear con éxito al menos cuatro controles de salida. El interrogatorio se sucede, según ha podido saber este periódico, lo que concuerda con declaraciones realizadas por el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, quien aseguraba el pasado sábado que la investigación se dirige a «depurar responsabilidades» de forma que «cada palo aguante su vela».
Valladolid
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Fuentes de la plantilla prefieren no hacer declaraciones hasta que se tengan noticias de la Inspección. En cualquier caso, descartan que la colaboración con la huida se produjera por parte de los funcionarios. «Si todo ha sido como parece haber sido, los cómplices habrían sido otros internos», declaran.
Y es que, en un primer momento, la plantilla achacó la huida a una circunstancia de oportunidad que supo aprovechar el reo debido a la «falta de personal» en el centro penitenciario. «El trabajo sale adelante, pero no se puede llegar a todo y pueden suceder cosas como esta», relataron fuentes sindicales, a la vista de que la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) en vigor en el Centro Penitenciario de Villanubla «contempla una plantilla de 304 funcionarios, y en este momento hay 61 vacantes, el 20%». Una circunstancia que se repetiría en toda Castilla y León ya que, según la misma fuente, en toda la Comunidad hay unas 700 vacantes de una plantilla de 4.000 funcionarios.
Poco tardó el subdelegado del Gobierno en desmentir esta versión: «Precisamente en el módulo que se produjo la fuga, en ese momento estaba cubierta toda la plantilla», aseguró. «Los sindicatos están haciendo su función, pero hay que poner de manifiesto que tenemos casi un funcionario por preso, sin embargo siempre queremos más». «Hay vacantes, como la mayoría de los organismos de la Administración General del Estado. Los sindicatos tienen parte de razón, pero el que haya vacantes en la plantilla no puede ser una excusa para que este tipo de cosas sucedan», concluyó.
Valladolid
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Los hechos se remontan al pasado viernes, 14 de febrero, cuando en el último recuento del día con motivo del tercer relevo del turno, a las 21,30 de la noche, los funcionarios del Centro Penitenciario de Valladolid, en el término municipal de Villanubla, se percataron de que el narco extremeño Ángel Benito Moreno, de 47 años de edad, se había esfumado.
El reo, que llevaba un año cumpliendo condena en el módulo M1 del penal, llegado de la cárcel de Cáceres, donde ya había cumplido otros siete, había escapado oculto en el petate de otro preso que salió en libertad ese día, según las hipótesis de los investigadores a la vista de las grabaciones de las cámaras de seguridad.
Cuatro controles
El fugitivo se saltó cuatro controles antes de franquear los muros del penal, cuatro controles en cuatro espacios y módulos diferentes. Una de las principales incógnitas de la investigación es cómo pudo conseguir semejante hazaña, algo que solo parece tener dos respuestas: o no funcionaron los protocolos, o hubo colaboración interna, bien de algún funcionario, bien de algún interno, o ambas.
La investigación da por hecho lo primero, lo que ya es suficientemente grave. En cuanto a lo segundo, las dos investigaciones en curso, una interna a cargo de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, y otra a cargo de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, realizan sus pesquisas para aclararlo.
Esquivar esos cuatro puntos de vigilancia se hace aún más sorprendente cuando los agentes del Instituto armado que realizan la investigación sí han podido identificar claramente, con la sola visión de las grabaciones de las cámaras de seguridad, el petate –o bien el «paquete de gran formato», como dicen otras fuentes–, en el que viajaba oculto el narcotraficante.
«Las cámaras no le captan a él, pero la Guardia Civil, a través de las cámaras, saca indicios importantes de dónde se encontraba. No se le ve, pero se le intuye», apuntan fuentes de la investigación. Instituciones Penitenciarias, por su lado, averigua qué protocolos fallaron y por qué.