Diario de Valladolid

Ribera del Duero busca nuevas uvas que se adapten al cambio climático y al mercado

Una investigación rastrea sus cepas viejas para identificar aquellas que puedan complementar la acidez y el ph de la tempranillo en las vinificaciones del futuro

Viñedo en la Ribera del Duero

Viñedo en la Ribera del Dueroem

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Valladolid

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Ribera del Duero busca en su terruño nuevas cepas capaces de enriquecer a su variedad principal, la tempranillo o tinto fino. Por un lado, para adaptarse al cambio climático. Por otro, a los nuevos gustos del consumidor. Para ello, el consejo regulador ha contratado una investigación “ambiciosa” e “independiente” que rastrea sus viñedos para identificar aquellas castas que puedan “aportar algo” a su uva mayoritaria en las vinificaciones del futuro.

El objetivo es “identificar variedades que, manteniendo la singularidad y tipicidad de los vinos de tinto fino, puedan contribuir al mantenimiento y mejora de la calidad de los vinos de Ribera del Duero”, explica el consejo regulador en un comunicado. De constatarse la idoneidad de alguna variedad en el campo y en la bodega, el consejo regulador se apoyaría en este estudio para justificar la incorporación de nuevas uvas al amparo de sus etiquetas. “Serviría de base para una propuesta de modificación del pliego de condiciones de la denominación Ribera del Duero”, apostilla la nota.

“Es un trabajo muy interesante que nos ayudará con lo que venga para adaptarnos a los gustos del consumidor, que reclama vinos con mayor acidez y más elegantes”, resume Miguel Sanz, director general de la DO. No menciona ninguna cepa de las que serán analizadas porque el estudio está aún dando sus primeros pasos.

El vivero Vitis Navarra es el encargado de realizar esta investigación, que arrancó en 2024 y se prolongará durante tres años. En una fase preliminar, los expertos ya han identificado en setenta pueblos un buen racimo de diversas variedades cuyo potencial ahora deben analizar. Ahora hay que identificarlas y ver cómo responden en la vinificación. Siempre teniendo en cuenta que el objetivo es buscar matices organolépticos que “aporten algo a la variedad principal”, pero que “no se impongan a la tempranillo”, avisa el director general de Ribera, al defender la identidad de los vinos de esta comarca que abarca parte de las provincias de Burgos, Valladolid, Soria y Segovia.

El proyecto busca adaptar la producción “a los desafíos presentados por el cambio climático”, que incide en el ciclo vegetativo de la vid y “optimizar parámetros críticos como el pH y la acidez directamente desde el viñedo”, precisa el consejo regulador.

“La iniciativa pone especial énfasis en las variedades autóctonas e históricas de la región, claves para adaptarse a las nuevas condiciones climáticas y asegurar el futuro de esta emblemática denominación de origen. A través de este estudio, se investigará el potencial vitícola de diferentes variedades, su caracterización agronómica y enológica, así como su adaptación al cambio climático y su incidencia sobre el material vegetal, los suelos y los procesos vitivinícolas”, añaden las mismas fuentes.

La empresa viverística, de origen navarro pero implantada ya en la zona soriana, está especializada en la investigación, desarrollo y recuperación del patrimonio genético vitícola” y se encargará de “desarrollar las investigaciones de campo y de la caracterización agronómica y enológica de las viníferas identificadas, prestando especial atención a las variedades locales de la región”. “Variedades autóctonas e históricas de la región pueden ayudar a enfrentar los retos de futuro de la denominación de origen, ofreciendo soluciones que preserven la autenticidad y el legado vitícola de Ribera del Duero en un contexto de cambio climático”, añade el consejo.

“En la D.O. Ribera del Duero estamos comprometidos con la mejora continua de la calidad de nuestros vinos. Este proyecto nos permite explorar nuevas variedades que preserven la tipicidad de nuestros vinos y, a la vez, nos ayuden a enfrentar los retos del cambio climático, garantizando que los vinos de Ribera del Duero sigan siendo un referente de excelencia”, sostiene Enrique Pascual, presidente de la DO Ribera del Duero.

Documentar con una investigación solvente la pertinencia de incorporar nuevas variedades en el pliego de condiciones de la denominación de origen supone, además, una garantía ante los conflictos que puedan surgir desde otras comarcas, como el enfrentamiento desatado en los últimos meses entre las denominaciones Rueda y Bierzo a cuenta de la inclusión de la variedad godello como complementaria en la demarcación de los verdejos. 

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