Crisol de culturas y afectos para la integración
La Asociación Progestión promueve desde 2016 un proyecto intercultural con las experiencias de 30 mujeres emigrantes de Perú, Colombia, República Dominicana, Venezuela, Chile y Marruecos

El grupo de mujeres que integra la Asociación Progestión celebra su reunión semanal de los jueves.-ICAL
«Aquí nos reunimos las amiguitas para contarnos nuestras cosas, merendar y pasar un muy buen rato juntas», resumió María, con seis meses residiendo en Valladolid en busca de las oportunidades que su país, Venezuela, no le dio. «Vine con mi esposo al ir mal un negocio que no daba para vivir y es complicado dejar todos los afectos allí. No pude viajar al fallecer mi padre hace dos meses y aquí no encuentro trabajo», indicó en presencia del grupo femenino que cada jueves comparte el proyecto intercultural y de apoyo social que promueve desde 2016 la Asociación Progestión.
Las actividades comunitarias programadas se dirigen a una treintena de mujeres emigrantes, en su mayoría procedentes de Perú, Marruecos, Colombia, República Dominicana, Venezuela y Chile. La psicóloga y coordinadora de trabajo de Progestión, Fátima García, explicó a Ical que «los afectos son siempre necesarios para ser felices y en el día a día no siempre es fácil encontrarlos, sobre todo si se viene de fuera y los seres queridos se quedan en los países de origen».
Para García, en ocasiones es bastante difícil reconstruir una vida siendo emigrante. «Muchas veces se perciben miradas vigilantes para que no te lleves cosas de un supermercado», aseguró, y, al final, se encuentran obstáculos «que no se han vivido antes y eso afecta mucho por que el corazoncito de cada uno está siempre ahí, se venga de donde se venga».
Actualmente, Progestión -que empezó a prestar servicios sociales hace 30 años en Madrid- trabaja en la capital vallisoletana con personas que, por distintos motivos, se encuentran en situación o riesgo de exclusión social. Para ello ha puesto en marcha el proyecto ‘Kermés’ en tres barrios :Vadillos-Circular, Pajarillos Bajo y Pilarica,que se basa en sensibilizar en la diversidad cultural, prevenir actitudes racistas, xenófobas o discriminatorias de cualquier índole en estas zonas urbanas.
La merienda de los jueves
Los jueves de 4 a 6.30 horas se reúne un grupo de mujeres emigrantes en torno a una pequeña merienda. «Todas ellas muy valientes al tomar la difícil decisión de salir de su país para encontrar una vida mejor», afirmó la psicóloga que las coordina. «Ven que no están solas y que pueden tener un gran apoyo contando cómo se sienten y su experiencia migratoria. Aunque digan que la asociación les da mucho, es muchísimo lo aportado a los que trabajamos aquí», sostuvo.
Flor de María, natural de Perú, dice sentirse muy a gusto desde que llegó a Valladolid con su marido. «Vine con 40 años tras varias crisis cíclicas económicas en mi país y a esa edad allí ya eres vieja para trabajar. En España, pese la crisis, no tuve ese problema. En este grupo de amigas hay calidez y palabras de afecto cuando se necesitan y, especialmente, la orientación para saber actuar en determinadas situaciones. Llevo 15 años desde que me fui y si regreso a mi país me cuesta tener el sentimiento de pertenencia de antes por que también me siento de España», manifestó.
Noual, de Marruecos, llegó hace casi tres años, tiene trabajo y ahora una vivienda, y se encuentra muy integrada en el grupo. «Como mujer en España me siento más libre y fuerte. Con estas amigas hablo sin miedo y cuento las cosas como si lo hiciera con mi familia de verdad. En vacaciones volvería a mi país pero estoy mucho mejor aquí y, aunque me costó integrarme un poco al principio, nunca me sentí discriminad», afirmó.