Diario de Valladolid

Valladolid suma 2.529 desempleados

La provincia es la cuarta de Castilla y León con peores resultados en el primer trimestre del año / Pierde 7.200 ocupados y 4.669 activos / La tasa de paro se sitúa en el 11,45%, un punto por debajo de la regional

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Publicado por
Mar Peláez

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El invierno enfrió el mercado laboral vallisoletano, como ya es costumbre y más cuando, como en este año, no se cuela la Semana Santa en el primer trimestre, y dejó ‘tiritando’ los dígitos de empleo. No es novedad, pero los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) cobran mayor relevancia por haberse publicado tres días antes de las elecciones generales del 28-A, lo que a buen seguro dará munición a las diferentes fuerzas políticas para armar sus últimos rifirrafes.

Al margen de lecturas partidistas, lo cierto es que el año arrancó con la destrucción de 7.199 puestos de trabajo –a razón de 80 al día–, mandó a la lista del Ecyl a 2.529 vallisoletanos –28 diarios– y ‘despidió’ a 4.669 activos. Eso quiere decir que, en el cómputo trimestral, el paro aumentó en la provincia un 9,66%, hasta situarse en los 28.705 desempleados; los ocupados cayeron un 3,14%, y el porcentaje de activos se contrajo un 1,83%.

Fue la cuarta provincia castellana y leonesas que anotó peores resultados. Destruyó más puestos de trabajo que la media autonómica y creó más paro. Aún así su tasa de desempleo continúa ligeramente por debajo de la media nacional y autonómica, con un 11,45%.

Y es que los datos de la EPA pone de manifiesto que la Comunidad comenzó el año destruyendo 26.200 puestos de trabajo –291 al día, el 78% a tiempo completo–, engordó la lista del Ecyl en 11.600 castellanos y leoneses –casi 129 diarios– y ‘despidió’ a 14.500 activos.

Eso traducido a porcentajes equivale a aumentar en un 9,31% el número de desempleados, hasta situarse en los 136.700. Los ocupados cayeron un 2,64% y continúan por debajo de ese millón con el que soñaba el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y el porcentaje de activos se contrajo un 1,3%.

Ningún sector se salvó de estos malos resultados trimestrales, pero si hay un máximo responsable, estos son los servicios debido al fin de las rebajas navideñas y a la ‘tardanza’ en llegar la Semana Santa y con ello las contrataciones estacionales. La caída fue muy pronunciada hasta el punto de que el 43% de todos los empleos desaparecidos en la Comunidad (11.351 en números redondos) correspondieron a ese sector y el 70% de todos los nuevos parados (8.210) procedían de él.

La industria también sufrió un revés, porcetualmente incluso más elevado que los servicios. Perdió un 3,92% de empleos y registró un aumento del paro del 48,37%. Solo el sector público logró remontar el empleo y, por tanto, contener la caída generalizada.

Las mujeres y los menores de 25 años fueron los grandes paganos de esta situación entre enero y marzo. Ellas vieron como el desempleo femenino crecía un 10,1%, frente al 8,6% el masculino, mientras que los más jóvenes asistieron a una subida del paro del 20,4%.

Los tres vértices del empleo (parados, ocupados y activos) no solo se escribieron en números negativos en la Comunidad, sino que lo hicieron en mayor medida que en el promedio nacional. En España el paro aumentó, sí, pero casi ocho puntos menos que en Castilla y León; los ocupados descendieron un 0,48%, dos puntos menos que en la Comunidad, y los activos disminuyeron un 0,19%, un punto menos que en Castilla y León.

Según la encuesta del INE, Castilla y León se erigió como la cuarta autonomía que más desempleo creó entre enero y marzo, solo por detrás de Baleares, Cantabria y Asturias. Además, fue la segunda Comunidad que más puestos de trabajo destruyó en esos tres primeros meses del año (exclusivamente Baleares anotó un peor registro) y también la segunda de España donde más activos dijo adiós (por detrás de Navarra).

Conjugando todas esas variables, la tasa de paro en la Comunidad se quedó en el 12,42% –un punto y veinte décimas superior a la anotada al cierre del año 2018 que, sobre todo, notaron los más jóvenes.

Pese a este traspiés, lo cierto es que la tasa de paro en Castilla y León actual resulta ser la más baja desde el primer trimestre de 2009 y la diferencia con la media nacional continúa todavía a 2,3 puntos, aunque se va recortando. Mantiene ese diferencia con España tanto en la tasa de paro de hombres (10,73%), como de mujeres (14,46%), de menores de 25 años (32,33%) y de mayores de esa edad (11,37%).

Eso sitúa a la Comunidad como la octava autonomía con menor tasa de paro en términos globales. Su nivel se aproxima más al de autonomías con mayor nivel de industrialización, como Madrid o Cataluña, que de regiones que comparten más similitudes poblacionales. Nada que ver, de esta forma, con el 22,5% de paro que presenta Extremadura, el 21,1% de Andalucía, ni siquiera el 15,7% de Castilla-La Mancha.

Los malos resultados trimestrales no ensombrecen, sin embargo, la evolución anual. Si echamos hacia atrás el calendario, observamos que el dato del paro con el que ha arrancado el año la Comunidad es en términos absolutos es el mejor de la década, y no alcanzaba la cifra de 964.600 parados desde el primer trimestre desde 2011.

Eso sí, no hay que olvidar que Castilla y León no hace más que perder población en edad de trabajar o en disposición para hacerlo, lo que en parte sirve para maquillar las estadísticas. De hecho, no había tan poca población activa en la Comunidad (1.101.379 personas) desde hacía 18 años.

Si comparamos lo que ha ocurrido en el último trimestre con lo que sucedía en el arranque de 2018, observamos que entre enero y mayo de 2019 se crearon 6.779 empleos que en el mismo periodo de 2018, y se recortó el número de parados en 18.073 personas, lo que significa una merma de desempleados del 11,67%, prácticamente el mismo porcentaje que a nivel nacional.

Las mujeres en la comparativa interanual salen mejor paradas. El desempleo femenino se recortó en 12.072 mujeres un 14,34%, justo el doble que el masculino que se alivió en 6.001 personas, y encontraron empleo 4.315 mujeres, frente a 2.464 hombres.

No ocurrió lo mismo, ni mucho menos, si el análisis se realiza por edades. No solo no se creó empleo para menores de 25 años, sino que se destruyeron 1.607 puestos de trabajo. En cambio, se habilitaron 8.386 empleos para personas con un DNI superior a esa edad. Junto a esto, se rebajó exclusivamente en 653 el número de parados entre los jóvenes, cuando el de mayores de esa edad lo hizo en 17.420.

El balance de la Encuesta de Población Activa (EPA) oculta en sí mismo grandes diferencias entre las provincias castellanas y leonesas. Para todas ellas, salvo para Palencia, el invierno ha sido esquivo para el mercado laboral.

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