Los testigos afirman que el camión de la VA-30 invadió el arcén de los ciclistas
La Guardia Civil: «El acusado se distrajo; no frenó y se enteró del suceso cuando ocurrió»

Familiares y compañeros de los ciclistas víctimas del accidente se concentraron para exigir medidas más duras contra la imprudencia al volante.-J.M. LOSTAU
Todos los testigos del atropello del camionero a dos ciclistas en la VA-30, uno de los cuales murió y otro resultó con heridas de gravedad, coincidieron ayer en el juicio que el transportista acusado invadió el arcén por el que circulaban las víctimas en fila india y pegados al guardarraíl. Y que fue esta invasión la que provocó el atropello.
Las testificales de la primera sesión del juicio celebrado en el Juzgado de lo Penal 3 contra el transportista luso Andrés dos S.C., quien el 26 de febrero de 2016, a las 14.34 horas, circulaba en el tramo entre Covaresa y Arroyo con un vehículo articulado, fueron íntegramente desfavorables para el camionero que ocasionó la muerte casi en el acto de Jesús Negro de Paz, vigilante de seguridad de 35 años, y que causó heridas muy graves a Aitor Martínez, Policía Municipal de Valladolid de 43 años.
En el tercer y definitivo intento de juicio a Andrés dos S.C. –la primera vista se aplazó por fallos de videconferencia y la segunda porque la defensa planteó vulneración de derechos ya que no contó con asistencia letrada en actuaciones de la fase de instrucción– el acusado negó que hubiese invadido el arcén ya que, según declaró, ya había advertido la presencia de los dos ciclistas «desde 100 metros antes».
Por ello, explicó, intentó acceder al carril izquierdo para conseguir una distancia de los ciclistas, algo que no consiguió porque el «tráfico era intenso, con muchos coches adelantando», unido a la dificultad de maniobrar «con mucha carga».
Así, llegó a la altura de los ciclistas «en segundos, pocos segundos». «Intenté desviarme para evitarles el efecto látigo (rebufo) y no frené porque hubiera sido peor el efecto tijera. Les pasé pensando que no les había tocado, que había sido el aire, porque comprobé por el retrovisor que no rebasé la banda del arcén», indicó el camionero luso, quien insistió en que no se despistó ni con un cigarro, porque no fuma, ni con el teléfono móvil. De hecho advirtió que la Guardia Civil pudo comprobarlo porque tenía el celular a la vista cuando se acercaron los agentes a pedir el tacógrafo.
Los guardias que intervinieron en el atropello, sin embargo, fueron concluyentes. «No frenó, algo evidente porque no había huellas. Se distrajo», indicaron en varias ocasiones. «El acusado se enteró del suceso solo cuando ocurrió», insistieron. Todo ello por los testimonios de los testigos, por las rozaduras de las bicis en el asfalto del arcén y por los daños que presentaba la cabina en la parte delantera derecha.
El transportista J.R.G.G., que iba detrás del camión del acusado tratando de adelantarle, declaró que vio a los dos ciclistas y por ello desaceleró a 200 metros para que el portugués hiciese lo propio pero, sin embargo, éste «se echó hacia la derecha e invadió el arcén completamente y sin activar el intermitente», aseguró.