Un hada madrina vestida de enfermera

Teresa Mesonero logra cada día en Urgencias Pediátricas del Clínico convertir el miedo de sus pacientes en sonrisas / Su varita mágica o sus pegatinas son la tarjeta de presentación de una enfermera que se ha convertido en la primera mujer en ser elegida ‘Capitana Optimista’ en los premios nacionales ‘Hospital Optimista’

Teresa Mesonero, ganadora de Capitana Optimista, posa con su varita mágica en los pasillos de Urgencias Pediátricas del Hospital Clínico de Valladolid.-J.M. LOSTAU

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Guillermo Sanz

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Prometía Julie Andrews que con un poco de azúcar la píldora pasaría mejor. El alma de Mary Poppins salta de la gran pantalla a los pasillos de las urgencias pediátricas del hospital Clínico Universitario de Valladolid, donde la enfermera Teresa Mesonero ha logrado derretir con humor el frío muro que separa al paciente de los profesionales médicos. Lograr que cada día los niños salgan del hospital con una sonrisa es el superpoder de la Capitana Optimista 2018, convirtiéndose en la primera mujer que logra este reconocimiento de carácter nacional.

Cuando Teresa Mesonero abrió la puerta de la Unidad de Urgencias Pediátricas del Hospital Clínico en 2015 entró un soplo de aire fresco… o un huracán de alegría, la que contagia diariamente a los niños que acuden al centro hospitalario. Dicen los tópicos que la risa es la mejor medicina, y ella ha querido llevar esta teoría al terreno de la práctica.

Los niños que acuden a Urgencias en el Clínico no reciben suero, se les administra si es necesario Suerote para hacerte fuertote, Lluvia de agüita para el dolor de barriguita o Batsuero para conquistar el mundo entero. Todo ello en forma de pegatinas que dan un color más alegre a la realidad del día a día de un hospital.

La cosa no queda ahí.Esta enfermera de «vocación» (aunque algún día la gustaría volver a ejercer de matrona). ha demostrado ser un todoterreno en el camino de hacer más humano el paso por el médico. Sin calentar las cuerdas vocales no duda en cantar a los pacientes más jóvenes para que estén tranquilos a la hora de usar el fonendoscopio. Mano de santo cuando la enfermera receta canciones como el Niño robot o el Pollito.

El premio Capitán Optimista 2018 no llega por casualidad, la enfermera del hospital vallisoletano ha convertido su varita mágica luminosa que todo lo cura en una medicina más en la sala de urgencias pediátricas, un terreno en el que no faltan los tatuajes de colorines, los diplomas para los supervalientes o dos vehículos de pedales para que el camino hacia los rayos X sean toda una aventura.

Ni siquiera la propia galardonada es capaz de poner un día o una hora en la que comenzó esta iniciativa. Salió de dentro, como nacen las defensas, sin previo aviso, fruto de la evolución de una personalidad arrolladora. «Me lo pasaba bien en el trabajo y tengo unos compañeros que son la leche, que me han permitido poder hacer esto», reconoce. Sin embargo, no es la primera vez que Mesonero ha intentado poner una nota de color a una situación incómoda. «Cuando estaba en el hospital con los abuelos les pintaba las vendas», recuerda.

El nerviosismo se convierte en tranquilidad cuando ella entra en escena para hacer un disfraz con el cubre de una camilla o cuando agita su varita. «Tenemos la suerte de trabajar en un servicio tranquilo, sino sería imposible que pudiera hacer esto», admite la enfermera, que celebra que con el premio Capitán Optimista «se reconozca otra labor que no es sólo la médica. En el modelo de salud, delegamos mucho en el profesional, pero desde una perspectiva paternalista. Los profesionales podemos trabajar de otra manera. La relación puede ser cercana sin perder el respeto», entiende.

Teresa Mesonero sabe que se puede invitar a ver la vida desde otro prisma. Hacer comprender a los más pequeños lo que está pasando y que lo afronten sin miedo es una táctica que da sus resultados. «Somos facilitadores de salud, es algo que deben entender. En esta sociedad somos paternalistas. Yo no tengo que pelear con una madre para que no haga daño a su hijo. El niño tiene que saber que viene enfermo, que tiene que portase bien y que nosotros estamos para ayudarles. Con los niños es más fácil, pero no hay que engañarles», entiende la enfermera, que apuesta por «individualizar la asistencia».

Humanizar la experiencia médica es uno de los terrenos ganados por esta enfermera, que ha logrado adaptar en el terreno de las urgencias la medicina la risa; una terapia que es común en las plantas pediátricas con pacientes ingresados (donde el clown o la música es una visita habitual), pero no en un lugar en el que las estancias son breves, algo que obliga a Mesonero a emplearse a fondo. «Esa es la dificultad que tiene. En dos minutos tienes que ganarte su confianza. Si consigues que la curiosidad gane al miedo, ya tiene todo ganado», explica.

La base del éxito no radica en tratar a los niños como niños.Pese a todo, su raíz está en hacerles sentir adultos. «Ellos te ven como un adulto al que pueden acceder. Cuando estás en el triaje y les preguntas ¿Qué te pasa? a ellos les gusta. Se puede hacer divertido, pero sin tratarles como si fueran bobos, porque no lo son. Enseguida ves lo que necesita cada uno y actúas», explica.

La manera en la que esta enfermera del Clínico de Valladolid entiende el servicio de urgencias ha sido reconocido con un premio a nivel nacional, consiguiendo más del 50% de los votos. Desde hoy es la Capitana Optimista. Es la primera mujer que consigue este galardón desde que los Premios Hospital Optimista nacieran en 2015 para reconocer la labor de quien trabajan día a día por garantizar espacios de vida compatibles con un estado emocional positivo, que redunde en un mejor ambiente laboral y psicosocial de los profesionales.

Ella encaja en este perfil, como explica la organización:«Con su imaginación y chispa conquista a los niños con los que trabaja y permite que, en circunstancias muy complejas, se sientan como en casa. La enfermera visita a los pacientes que están ingresados en observación con una varita mágica luminosa que todo lo cura, les narra historias y cuentos que permiten apaciguar su ansiedad».

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Mesonero acudirá en noviembre a una gala en la que podría ser premiado también el servicio de pediatría delClínico, nominado en los premios HospitalOptimista.