Quindós lleva hasta el Herreriano su ‘Necrópolis’
La muestra, que podrá visitarse hasta el 1 de julio en la Sala 0, denuncia la especulación immobiliaria que ha existido en las costas

La exposición puede visitarse en la 0 hasta el 1 de julio.-E.M.
El Museo Patio Herreriano acoge hasta el próximo 1 de julio en la sala 0 la exposición Necrópolis, del artista vallisoletano Juan Carlos Quindós.
Necrópolis parte de unas imágenes realizadas en el verano de 2010 en una urbanización fantasma en la primera línea de playa del parque natural de Es Trenc en Palma de Mallorca. Un «clamoroso atentado a la ley de costas» paralizado desde hacía casi 20 años gracias a la acción conjunta de ecologistas, políticos y ciudadanos, informa Europa Press. La fuerza «icónica y casi primitiva» de estas construcciones en bloque de cemento llevó al artista a pensar en la «irónica» posibilidad de convertir Ses Covetes en una «falsa necrópolis», un monumento «fatuo» al desarrollo insostenible y que también «enlaza a una escala temporal mayor con el vasto patrimonio arqueológico megalítico» de la isla.
«El monumento funerario no tiene función, es puro símbolo y contradicción semántica: aloja a los muertos, pero a quien sirve es a los vivos», apostilla Quindós, quien ha explicado que «en esta necrópolis post-fotográfica se entierra anestesiado el cuerpo social, en un funeral que celebra el arrase de la costa mediterránea».
Por otro lado, está el turismo, visto siempre como la «última esperanza» económica y nunca como «otro clavo del ataúd». Si el grito revolucionario de mayo del 68 era «debajo de los adoquines está la playa», el grito contrarrevolucionario que propone el artista podría ser «adoquinemos la costa que hay prisa».
Estas arquitecturas intervenidas que se presentan en el Herreriano, entre «megalómanas y povera», entre «esenciales y constructivistas», muestran la «dificultad generacional para deshacer el desastre y la dificultad de Hacer, así en general, y en mayúsculas», destaca Quindós. A través de una postproducción que juega con la noción del falso documental, se genera una colección de construcciones (y destrucciones) imaginadas propias de una vanguardia distópica y extemporánea que recorre la historia de las tipologías arquitectónicas funerarias mediante escenografías de cemento, conformando a la postre un «gran parque temático de la especulación».
Sin embargo, «la realidad siempre es más potente que la ficción», y esa labor de «demolición digital» que Quindós se propuso en 2010 había sido verdaderamente llevada a cabo en 2013 tras varias sentencias judiciales de por medio, con la «paradójica» circunstancia de que los restos del derribo fueron enterrados ‘in situ’ aprovechando los propios sótanos: en definitiva, «un gran túmulo funerario mirando al mar, una necrópolis de sí misma».