El alcalde de Valladolid acusa ahora al Defensor del Pueblo de ‘estar al servicio del PP’
Puente arremete contra el Procurador del Común, que le afeó la contratacion de la cuñada de Gato, pese a que fue el cargo fue elegido con el voto de su partido de las Cortes autonómicas

Óscar Puente en una imagen de archivo.-ICAL
Un día después de que le llamara a capítulo, carga contra quien le pidió explicaciones. El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, arremete contra el Procurador del Común, Javier Amoedo, después de que éste le recriminara la firma de su concejal de Hacienda y Función Pública, Antonio Gato, en la contratación de una cuñada del edil.
Puente acusa ahora que el Defensor del Pueblo está «al servicio del PP», después de la resolución desvelada por la oposición, en la que Amoedo le exige que explique por qué no se atendió la petición del Grupo Municipal Popular para abrir un expediente sancionador a Gato por firmar la contratación de un familiar suyo para un trabajo en el Ayuntamiento.
Su respuesta se limita a cuestionar la independencia de Amoedo. «El Procurador del Común es un cargo del Partido Popular, puesto por el PP y está trabajando al servicio de los concejales del Partido Popular», tal y como asegura en una entrevista en la Ser.
Su crítica no se detiene ahí y profundiza en su acusación al asegurar que no le sorprende el informe de Amoedo sobre esta cuestión. «Durante mi mandato se ha dedicado a atender los requerimientos de los concejales del PP. Yo pensé que eso, que el Procurador era del Común, no pensé que estaba para trabajar para los concejales».
Reprocha a la oposición que no acuda a los tribunales de justicia y sí lo haga al Defensor del Pueblo. «Se van a él porque ya saben lo que les va a decir».
Incide Puente en que Amoedo le demuestra «que no es independiente» porque afirma que «cada cosita que le mandan los concejales del PP viene de vuelta».
Arguye que el Procurador ya le solicitó información sobre este contrato y él le remitió « una profusísima información». Con ello, el alcalde esperaba que «se hubiera archivado», que indica que «sería lo normal».
Sin embargo, no ha sucedido así. «Lo que hace este señor es volverme a requerir para que le dé unas explicaciones y no es una opinión mía. Es una opinión de muchos funcionarios de la casa, que están perplejos con esta actuación», critica ahora Puente.
Llama la atención que ÓscarPuente acuse al Procurador del Común de estar al servicio del PP porque una resolución no le sea favorable. Sobre todo, porque Amoedo fue elegido por las Cortes de Castilla y León con los votos del Partido Popular y del Partido Socialista en la legislatura pasada. No sólo eso. Por otra parte, en esa legislatura su hoy concejala deCultura y teniente alcalde, Ana Redondo, votó a favor como portavoz que era del PSOE.
Es más, las críticas de Puente a Amoedo contrastan también con el hecho de que el PSOE de Castilla y León nunca en todo este tiempo haya puesto objeción alguna a la institución en los informes y las memorias que ha ido presentando anualmente en las Cortes.
Sobre el asunto en concreto, la firma de Gato en un contrato de la cuñada de éste, el regidor defiende que la rúbrica del concejal de Hacienda es «un error subsanable, como constata el secretario del Ayuntamiento de Valladolid, porque no intervino en el proceso de selección del familiar».
Justifica Puente no abrir un expediente disciplinario porque explica que Gato «no contrata a su cuñada». «Eso no es cierto», incide y explica que su cuñada entra en un proceso de selección en el Ayuntamiento de Valladolid remitida por el Ecyl, que es el que hace la primera preselección, y es seleccionada por la Concejalía de Medio Ambiente, que incluso la gestiona una persona de otro partido político distinto al del señor Gato –María Sánchez, Valladolid Toma la Palabra–».
Señala que en ese tribunal «no hay ningún político, todo son funcionarios» y que «esa señora no tiene ni más derecho ni menos a ser contratada por el Ayuntamiento».
Puente insiste que Gato firma por ser el concejal de Personal y sí reconoce que «por una cuestión estética debería haberse abstenido y haber abocado sus competencias en otro concejal para que firmara el contrato».
Aunque incide en que no hubiera habido consecuencias porque quien firma el contrato «no puede apartarse del criterio del tribunal de selección» que, subraya, «es completamente ajena a él».
Resalta, además, que «esa persona cumplió su contrato» y achaca que aún esté de actualidad a que la oposición se presta más atención a las críticas que a la ciudad. «Llevan dos años dando vueltas, como están dando vueltas con todo, con mi plan de pensiones, porque no hacen otra cosa, no están en los barrios».