'LAS MÉDULAS' PORTUGUESAS

Portugal mima sus ‘Médulas’

‘Tresminas’ es el yacimiento minero de oro romano que Portugal relanza para convertirlo en Patrimonio Mundial de la Unesco. Una candidatura para la que cuenta con el decidido apoyo de Iberdrola, con una inversión de 1,84 millones de euros, y el respaldo de Las Médulas y de la Junta

Una de las galerías por las que los romanos extraían el oro de ‘Tresminas’, que ya es visitable como atractivo turístico.-RUBÉN CACHO (ICAL).

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FELIPE RAMOS / VILA POUCA DE AGUIAR (PORTUGAL)
Valladolid

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A simple vista, la maravilla del paisaje de ‘Tresminas’, en la región norte de Portugal, no hace suponer que bajo su subsuelo se enconde el mejor ejemplo de Europa de mina de oro romana de contexto primario, aquella en la que el preciado mineral se encuentra aún en la roca y no ya desprendido y enterrado en el suelo por el paso del tiempo, como sucede en el caso de Las Médulas bercianas, Patrimonio de la Humanidad y la mejor excavación del mundo de contexto secundario.

Y ese subsuelo, esos prácticamente 30 kilómetros de canales y un sinfín de galerías con la que en su día los romanos extrajeronlas riquezas del entorno, es lo que ahora se está poniendo en valor.

Portugal mima sus ‘Médulas’ para hacer de ellas, primero, un recurso turístico de primer nivel, a la vez que busca encumbrarlas a los altares de la Unesco. Y para eso, el gobierno portugués se mira en el espejo de Las Médulas del Bierzo para que, con su apoyo y a su rebufo, la Unesco convierta su mina de oro romana de ‘Tresminas’ en Patrimonio Mundial, como ya hizo en su día con Las Médulas.

Un impulso a su candidatura para el que cuenta con el decidido respaldo de Iberdrola. La compañía eléctrica arraigada en Castilla y León, con su presidente Ignacio Galán a la cabeza, invierte 1,84 millones de euros en diversas acciones, como la construcción del edificio de apoyo a las cortas y galerías mineras, que vienen a poner en valor el yacimiento y todo su entorno patrimonial.

El complejo minero romano de ‘Tresminas’ fue, durante la época romana del emperador Augusto I una de las mayores explotaciones auríferas en yacimiento primario y uno de los más significativos del noroeste peninsular, junto con Las Médulas, aunque muy por debajo de éstas en importancia.

Se estima que entre los siglos I y III después de Cristo se aprovecharon en torno a 25 toneladas de oro puro, lo que implica la extracción de millones de toneladas de roca mediante la excavación de cortas a cielo abierto.

‘Tresminas’ forma parte de uno de los pilares estratégicos en términos de turismo cultural de esta zona del municipio de Vila Pouca de Aguiar, enmarcado en el entorno de Vila Real. Para su desarrollo futurto resulta fundamental la puesta en valor y divulgación de este conjunto arqueológico y sus elementos patrimoniales, que es justo lo que Iberdrola lleva a cabo con su decidida apuesta inversora.

La creación de un parque arqueológico, el edificio de apoyo a las cortas y galerías, la musealización, además de la adquisición de equipos de apoyo a las visitas guiadas, la publicación de contenidos científicos y los estudios geotécnicos de las galerías subterráneas y pozos son algunos de los desarrollos que se están llevando a cabo.

«Se trata de poner en valor la zona para atraer turismo a un lugar que tenía potencial pero no turistas», aclara la responsable de Medio Ambiente de Iberdrola en el proyecto, Sara Hoya, quien explica que se acondicionarán las galerías para hacerlas visitables. «El fin último, el objetivo final es consolidar la candidatura de ‘Tresminas’ como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, acercándolo a Las Médulas», puntualiza Sara Hoya.

El primer objetivo, el de la atractivo turístico parece que se está logrando. «Se han visto los resultados de los esfuerzos realizados durante los últimos meses, tanto a nivel local como regional tras la puesta en valor patrimonial y turística de ‘Tresminas’, incrementándose el número de visitantes a la región», según detallan desde Iberdrola.

Portugal, de la mano de Iberdrola, además de dar un ejemplo de puesta en valor de un entorno privilegiado, del que se debería aprender en Las Médulas, donde son más los constantes problemas que las soluciones que se aportan desde las administraciones, busca unirse al yacimiento berciano Patrimionio de la Humanidad desde 1997, en una candidatura conjunta. Todo un proyecto cultural común, «que tiene como objetivo la puesta en valor del legado minero romano en la Península Ibérica», detallan desde la compañía eléctrica.

En 2017, este protocolo de cooperación entre el municipio portugués de Vila Pouca de Aguiar y la Fundación Las Médulas recibe el respaldo de entidades como la Dirección Regional de Cultura del Norte de Portugal y la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León. Una alianza que tiene como fin último «fortalecer aún más la candidatura de esta zona de Portugal como Patrimonio de la Humanidad».

La inversión de Iberdrola en el entorno es un ejemplo más del compromiso asumido por la eléctrica con la preservación del medio ambiente y del bienestar social. «La empresa afianza su papel de líder mundial en el desarrollo de energías limpias», señalan desde la compañía eléctrica.

Una inversión en esta zona del norte de Portugal que se enmarca dentro de la construcción del gran complejo hidroeléctrico del Tâmega. A través de los 1,84 millones de euros que dedica a ‘Tresminas’, Iberdrola «demuestra su compromiso para el desarrollo económico, social, cultural y ambiental de las comunidades donde está presente».

La empresa colabora con el Ayuntamiento de Vila Pouca de Aguiar y la Dirección Regional de Cultura del Norte de Portugal en la puesta en valor histórica, patrimonial y arqueológica de la región. En una inversión que se inicia en 2016 y que está previsto finalice en 2023.

La aportación de Iberdroal, de acuerdo con la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) tiene como objetivo divulgación de la antigua área minera. La inversión que se está llevando a cabo se aplica en diferentes áreas esenciales de desarrollo: la seguridad, la investigación científica, la conservación, la gestión, la ordenación del territorio y la promoción turística.

Además, permite la realización de un conjunto de acciones que benefician la explotación minera, posibilitando su futura declaración como parque arqueológico, «lo que salvaguardará los materiales asociados a la explotación minera romana y el paisaje de la zona», resaltan desde Iberdrola.

Hasta el momento, desde la eléctrica se han destinado alrededor de 850.000 euros que, a lo largo de este año, se traducirán en acciones entre las que se incluyen la financiación del equipo técnico, la continuación de los estudios históricos, geológicos y de fauna y flora de ‘Tresminas’; la adquisición de equipo para visitas a las cortas y galerías mineras, su limpieza y desobstrucción; la construcción del edificio de apoyo y estructuras y equipos de apoyo a la circulación en las cortas y galerías mineras de la zona aurífera romana.

Proyecto Tâmega

El desarrollo y puesta en valor de ‘Tresminas’ no es la única aportación económica de Iberdrola para la zona. La eléctrica invertirá en los próximos años, hasta 2023, una cifra cercana a los 50 millones de euros, que dedicará a la mejora y acondicionamiento del municipios donde se enmarca su gran proyecto, el complejo hidroeléctrico del Tâmega, que supone la construcción de tres presas: Alto Tâmega, Daivões y Gouvães.

Además, opera tres parques eólicos, con una potencia nominal de 92 megavatios, que origina 200 gigavatios hora al año de electricidad. La compañía también gestiona en el mercado de la energía libre en Portugal, a través de la venta de electricidad y tiene más de 170.000 clientes en este segmento.

El complejo del Tâmega, a decir de la propia industria, es uno de los proyectos hidroeléctricos más importantes llevados a cabo en Europa en los últimos 25 años. «Este sistema contará con una capacidad instalada de 1.158 megavatios y una capacidad estimada de producción anual de más de 1.760 gigavatios hora», indica el responsable del desarrollo del proyecto, José María Otero, quien explica que las obras, que se prolongarán hasta 2023, ya se han iniciado en el río Tâmega «y suponen una inversión de más de 1.500 millones de euros». De éstos, 300 millones se destinan al Gobierno de Portugal en concepto de concesión.

«El objetivo de Iberdrola es contribuir al crecimiento y desarrollo de la región en torno al proyecto durante los próximos años. Se prevé que a lo largo del período de construcción de los aprovechamientos se producirán alrededor de 40.000 empleos directos e indirectos», afirma José María Otero. Hasta el momento, según el responsable del proyecto ya han pasado más de 7.000 trabajadores por las obras y en la actualidad hay unos 1.500, de los que en torno a 500 son gente de los municipios del entorno en el que se desarrolla el proyecto Tâmega.

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A todo esto deberá añadirse, con posterioridad, el equipo de operación y mantenimiento para las centrales que se creará «y que se espera completar con empleo local. Esta es precisamente una de las prioridades de Iberdrola en sus proyectos, formar sus equipos con colaboradores provenientes de la región donde se desarrollan».