Artesanía para luchar contra el cáncer infantil
Los alumnos del CRA La Villa de Peñafiel elaboran los productos de un mercadillo solidario que destina los fondos a la Fundación Aladina

Varios alumnos del CRALa Villa observan los imanes de uno de los puestos del mercadillo.-EL MUNDO
Hay lecciones que no están escritas en los libros de textos, lecciones capaces de traspasar las fronteras de las aulas y con el poder suficiente para educar en valores a los guías del futuro. Lecciones prácticas como la que ayer se impartió en el CRA La Villa de Peñafiel, donde su ya tradicional mercadillo solidario fue capaz de hacer magia y convertir collares, imanes o marcapáginas en herramientas para la investigación del cáncer infantil y la financiación en hospitales públicos de oncología infantil.
Artesanía por esperanza. Un buen cambio el que propusieron los alumnos de Peñafiel, Pesquera y Canalejas (tres municipios que conforman el CRA) que pusieron toda su maña (...y la de sus profesores y profesoras) para elaborar a mano collares, imanes, botellas decoradas, marcapáginas, pisapapeles, portafotos, especias, llaveros o bolsos con materiales reciclados... Todo a precios reducidos pero con un valor muy alto: recaudar fondos para la Fundación Aladina.
La iniciativa, que surgió hace ocho años cuando el terremoto de Haiti removió la conciencia del planeta, ha dejado su pequeño grano de arena en el apoyo a la isla caribeña o a asociaciones sin ánimo de lucro como la Fundación Sandra Ibarra o Mensajeros para la Paz. Este año, los fondos (que suelen rondar los 2.000 euros en cada edición realizada) irán a parar a una bonita misión de que ‘Los niños con cáncer nunca pierdan la sonrisa’ (como reza el eslogan de Aladina): «Siempre buscamos que esté relacionado con los niños», explica la directora del CRA La Villa, Begoña Teijeiro, que destaca «el trabajo de sensibilización en las aulas» que se realiza con actividades de este corte.
El mercadillo solidario abrió sus puertas primero para los niños y luego para el público general. Nadie quiso volver a clase con las manos vacías. Cada euro que había en los bolsillos acabaron camino de una buena causa. Detrás de las miradas curiosas se podía descubrir una pequeña ‘brecha generacional’ en el modus operandi de los jóvenes compradores. «Los mayores compran de todo, pero los más pequeños quieren comprar lo que ellos han hecho, por eso procuramos que haya más cantidad», explica Begoña Teijeiro, que destaca la labor de los profesores y los alumnos de Peñafiel, Pesquera y Canalejas en una actividad encuadrada dentro de los actos del Día de la Paz y la No Violencia: «La parte más bonita es la creatividad de los profesores, la ilusión de los niños y el trabajo de ambos. Todo está hecho con las manos de los niños y el ingenio de los maestros», destaca la directora.
El mercadillo va más allá del mundo escolar: «Ha ido creciendo a nivel local, y eso nos ha animado a no dejarlo. Todo el pueblo habla del mercadillo solidario del CRA La Villa. Es una labor social que ha traspasado los muros del cole», celebra Begoña. Argumentos prácticos no la faltan en su tesis a la directora del colegio de Peñafiel, que ha contado con la donación de productos elaborados por la residencia de ancianos Fundación Cocope, por la Asociación de Amas de Casa (que han cosido a mano sacos para aliviar el dolor de las articulaciones), así como aportaciones privadas o de las guarderías Pasitos, Pitufiel y Pitufitos de Pesquera de Duero. Todos se han dejado llevar por esta corriente solidaria.
Aunque no sólo de artesanía se alimentó ayer el mercadillo del CRA, que organizó una recogida de libros en buen estado para niños y adultos que salieron a la venta. Además, la Asociación de Madres y Padres también pusieron su grano de arena con la venta de café, pastas y bizcochos para dar sabor a la hora y media que el mercadillo estuvo en ebullición.