Diario de Valladolid

La experiencia de cuidar los bienes culturales

La Catedral de Valladolid participa en un proyecto educativo para que alumnos de restauración puedan vivir de cerca su carrera

El taller busca que los estudiantes pongan en práctica las técnicas aprendidas en Restauración y Conservación para «devolver la funcionalidad» de los bienes.-PABLO REQUEJO

El taller busca que los estudiantes pongan en práctica las técnicas aprendidas en Restauración y Conservación para «devolver la funcionalidad» de los bienes.-PABLO REQUEJO

Publicado por
PATRICIA D. PÁEZ
Valladolid

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El verano en Valladolid no solo es sol, playa y arena, para algunos también significa aprovechamiento al máximo de los conocimientos adquiridos durante las clases en las prácticas de verano. Así lo demuestra un grupo de alumnos de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Valladolid, que vienen poniendo en práctica sus habilidades y aprendizajes en un taller durante todo el mes de Julio gracias a un convenio firmado por la Catedral de Valladolid y la Junta de Castilla y León.

Aunque el convenio tiene como objetivo principal formar a los alumnos para que estén preparados y «puedan salir al mercado laboral», también se busca devolver el uso de algunos de los bienes patrimoniales que la Catedral de Valladolid guarda en su interior y que necesitan ser cuidados para su correcta conservación.

Pedro Escudero, supervisor y colaborador de la Catedral en asuntos de Patrimonio y Arte, se encarga de seleccionar las piezas y estar día a día con los estudiantes. Los muchachos pasan más de seis horas al día de lunes a viernes en una de las capillas laterales de la Catedral, lo que hace posible que los visitantes y fieles puedan observar las tareas que llevan a cabo estos próximos profesionales.

Los bienes intervenidos «son piezas que no están catalogadas por el inventario de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, y que en algunos casos estaban perdidas en el almacén», comenta Escudero, aclarando que incluso otros objetos suelen ser utilizados «para el culto o tienen un uso más habitual» pero en vez de dejar el trabajo a manos de las religiosas, como la limpieza de la plata, la oportunidad se la brindan a los alumnos «para que aprendan cómo es la limpieza de metales», resalta.

El taller, que está compuesto por cinco estudiantes de tercer y cuarto año de la escuela de Valladolid y una estudiante de la Escuela de Restauración y Conservación de Pontevedra como parte del convenio suscrito con la Xunta de Galicia, permite la manipulación de objetos con gran valor histórico: desde una base de custodia del siglo XVI hasta un jarrón de talavera del siglo XX. Asimismo, el grupo ha colaborado con la catalogación de las lápidas que hay en el recinto; así como el registro y almacenaje de los planos del concurso de 1942 que se hizo para culminar el crucero de la catedral.

Entre los jóvenes practicantes encontramos a Claudia Magdaleno , alumna de tercer año, eliminando junto a una compañera el «repinte» de un armario que data el siglo XVIII. Pero el proceso de restauración no termina con la limpieza del mueble, sino que continúa con una desinfección de xilófagos y además una restauración cromática y volumétrica «para devolverle esa funcionalidad que es lo que buscamos aquí, no es algo estético, tenemos que mantener utilidad en el mueble».

Alrededor de 20 bienes son los que se proyecta tendrán una nueva ‘vida’ gracias al taller, y aunque no existe un tiempo exacto para culminar con el trabajo de restauración ya que «depende de la complejidad de los elementos», los muchachos hacen su mejor esfuerzo con los meteriales subvencionados por la Catedral de Valladolid, usando sustancias con menor toxicidad para el cuidado tanto de los practicantes como del público.

Finalmente, Magdaleno indica que este «es un proyecto de difusión de patrimonio también, para un acercamiento con la ciudad de Valladolid», siendo así una importante forma de visibilizar el cuidado del patrimonio «para que la gente se preocupe de lo que hacemos», remarca.

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