NATALIDAD

Valladolid, tercera provincia con mejor saldo entre muertes y nacimientos

En 2016 fallecieron 4.810 personas frente a 4.013 nacidos y hubo 1.770 matrimonios

Publicado por
Fernando Martín
Valladolid

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Todas las provincias de Castilla y León cerraron 2016 con una saldo vegetativo negativo, es decir con más fallecimientos que nacimientos, pero Valladolid fue la tercera que mejor resistió, en números redondos, en la pugna entre la vida y la muerte. Frente a los 4.013 nacimientos en el conjunto de la provincia hubo 4.810 muertos, con un saldo negativo de 797 personas, sólo mejorado en el cómputo global por Soria y Segovia, aunque éstas dos con un menor número de habitantes.

Valladolid encabezó, eso sí, la lista de matrimonios, con 1.770 nuevas parejas casadas de un total de 7.541 en la Comunidad.

No es nuevo que Castilla y León sufre desde hace años una sangría poblacional que parece irreversible tanto por el éxodo de sus habitantes como por la baja natalidad y el alto grado de envejecimiento de sus paisanos. Los datos del Instituto Nacional de Estadística, el INE, sobre movimiento natural de la población en 2016, un estudio que engloba nacimientos, defunciones y matrimonios, vienen a corroborar la gravedad del problema.

La Comunidad fue el pasado año la segunda con peor saldo vegetativo, la diferencia entre fallecimientos y nacimientos, sólo superada por Galicia. El número de muertos superó en 11.883 personas al de nacidos durante los doce meses, muy por encima del saldo vegetativo del país, también negativo pero muy inferior: 259 personas.

Frente a los 16.636 nacimientos registrados en las nueve provincias hubo 28.334 fallecimientos y la provincia de León estuvo a la cabeza con 3.217 muertes.

De hecho Castilla y León fue la comunidad donde más cayeron los nacimientos respecto al año anterior: una 4,3%, frente a un descenso medio en el conjunto del país del 2,8%.

Si se echa la vista siete años atrás, a 2010, el descenso en el número de nacimientos el pasado año fue de un 18%, 3.850 menos, mientras los fallecimientos aumentaron en 1.237, un 4% más.

El índice de nacimientos del pasado año es el más bajo desde el año 2000. Con el nuevo milenio nacieron en la Comunidad 17.874 niños y niñas, un número que experimentó un ascenso en 2005 y 2010, el pico máximo, para decrecer a partir de entonces hasta el último dato dado a conocer ayer por el INE.

El panorama que reflejan los datos del Instituto Nacional de Estadística es el de una Comunidad que está, por detrás de Madrid, a la cabeza en cuanto a esperanza de vida, 83,9 años, pero, al mismo tiempo, con una elevada mortalidad derivada del alto grado de envejecimiento y una natalidad menguante.

Lo demuestra el índice coyuntural de fecundidad, otro de los parámetros recogidos en el estudio del INE, que refleja el número medio de hijos por mujer. Aquí, Castilla y León ocupa los puestos de cola, en concreto el número 15 entre las 19 comunidades y ciudades autónomas del país, incluidas Ceuta y Melilla, con una tasa de fecundidad de 1,18 hijos por mujer, por debajo del 1,33 en el que está la media nacional.

Por contra, asciende un puesto en cuanto a esperanza de vida. De la tercera posición que ocupaba a 2015 -entonces se situaba en 83,8 años- pasa a la segunda aunque empatada a 83,9 años con Navarra y La Rioja. Por encima de los 83,2 años de la media nacional.

Ni que decir tiene que con un saldo vegetativo tan negativo, Castilla y León ocupa las primeras posiciones en el ránking que recoge la tasa bruta de mortalidad, es decir el número de fallecimientos por cada 1.000 habitantes. En este caso ocupa la tercera posición, por detrás de Asturias y Galicia, con 11,6 muertes, cuando la media nacional se sitúa en 8,8, pese a que en conjunto las muertes bajaron un 3,3% en la Comunidad autónoma.

La lectura que hacen de estos nuevos datos los expertos es ya recurrente. El catedrático de Sociología de la Universidad de Valladolid Alfredo Hernández Sánchez se declara «aburrido» al tener que volver sobre un asunto que, en su opinión, se arrastra «desde la época de la Transición» sin que «ningún partido haya resuelto nada pese a haberse gastado mucho dinero».

Asegura Hernández que el problema del envejecimiento de la población en Castilla y León es «estructural» y la única solución que ve el catedrático de la UVA es «la creación de empleo, la instalación de industrias», pero se muestra muy crítico con la forma de afrontar este desafío y asegura que «los partidos son incapaces de generar empleo en Castilla y León».

Sobre los llamamientos a la Unión Europea para que colabore y ponga en marcha medidas que frenen la despoblación en aquellas regiones más afectadas por la pérdida de habitantes, Hernández se muestra muy escéptico y declara que «Europa no pinta nada aquí y el problema hay que solucionarlo desde Castilla y León con industria y empleo».

Sus augurios sobre la evolución del problema son poco alentadores. Hernández atisba a corto y medio plazo «un aumento de la despoblación en todos los municipios» de la Comunidad y un «incremento de los costes sociales para la prestación de servicios a una población envejecida y dependiente».

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Pese a que en el conjunto del país cayó la tasa de nacimientos, con Castilla y León a la cabeza, aumentaron, sin embargo, los matrimonios. Un total de 172.243 parejas contrajo matrimonio en España en 2016. Dato a tener en cuenta, la edad media para casarse sigue al alza y se sitúa en 37,5 años para los hombres y en 34,7 para las mujeres. En consonancia, la edad media para tener hijos va también en aumento y está ahora en 32,5 años en el caso de las mujeres españolas y en 29,6 años en las extranjeras.