Tentáculos que dan el primer abrazo
El movimiento europeo Pulpitos solidarios llega a varios hospitales de la Comunidad / Neonatología del Clínico introduce estos peluches estériles en sus incubadoras con el fin de relajar a bebés prematuros
El equipo de Neonatología del Hospital Clínico de Valladolid con los pulpitos solidarios que han recibido esta semana.-EL MUNDO
Defienden quienes los tejen que relajan a esos bebés que se adelantaron, que sus tentáculos retorcidos de ganchillo simulan el cordón umbilical y que agarrarlos los reconforta en la soledad de su incubadora.
El movimiento europeo Pulpitos solidarios, surgido en Dinamarca, llega a varios hospitales de Castilla y León y sus servicios de Neonatología incorporan estos muñecos.
El último en incorporarse a esta iniciativa es el Clínico de Valladolid, el primero de la provincia, que se suma así a Salamanca, Burgos, Ávila, El Bierzo y el palentino Río Carrión.
Los fines terapéuticos que persiguen consisten en favorecer «la respiración, mejorar el ritmo cardíaco de los pequeños y ayudar a que se retiren en menor medida sondas y tubos».
Lo explica Allende Ruiz, la encargada de trasladar a la ciudad vallisoletana esta iniciativa. Su tienda, El costurero de Allende, ubicada en La Vitoria y especializada en labores textiles, se ha convertido en un punto de recogida de estos juguetes que deben confeccionarse con materiales de características especiales «por la seguridad» de los pequeños.
«Me pareció una idea muy buena por su generosidad. A quienes nos gusta coser no nos supone mucho y a nada que ayudemos ya merece la pena», afirma Ruiz, que en cuanto conoció el movimiento contactó con la asociación nacional, impulsada en Tudela, Navarra.
Ahora parte de su clientela y de quienes acuden a alguno de los talleres de ganchillo que imparte elaboran estos pulpos y los entrega en su comercio.
Cuando acumula un número de ejemplares significativo, Ruiz los envía directamente a Navarra, donde la asociación Pulpitos Solidarios se encarga de esterilizarlos y prepararlos para poder ser empaquetados y enviados a hospitales repartidos por todo el país.
También hay quien en vez de coser, dona material. «Quienes no saben tejer, tienen este modo de contribuir a una causa solidaria pensada en el beneficio de estos bebés con dificultades», subraya Allende Ruiz.
Desde el hospital Clínico vallisoletano explican que «los voluntarios tejen los pulpitos siguiendo unas instrucciones concretas marcadas desde los promotores de la idea (www.pulpitossolidarios.es)» y señalan que, «en caso de que algún trabajo no cumpla todas las exigencias para este tipo de pacientes tan delicados, los diseños son regalados a las plantas de oncología pediátrica de los hospitales».
El pulpito debe ser confeccionado «con hilo de algodón 100% hipoalergénico», la cabeza debe medir «entre seis y nueve centímetros y los tentáculos no pueden extenderse más de 22 centímetros». Y ninguno debe incorporar pieza alguna que pueda desprenderse.
En España, gracias al empuje de las redes sociales y al boca a boca, hay voluntarios repartidos por todo el territorio nacional y superan ya la veintena los hospitales que ofrecen estos especiales compañeros de ingreso.
Antes se unieron a esta propuesta centros hospitalarios de Francia, Alemania, Bélgica o Reino Unido, entre otras zonas.
Sin embargo, también existe algún hospital que rehusa contar con ellos por sus dudas sobre la evidencia científica.
Al margen de polémicas, en Castilla y León muchos voluntarios –en la mayoría de los casos mujeres– continúan tejiendo sus pulpitos para que acompañen a cada vez más bebés que nacen antes de lo previsto.