La fallida moción no tapa el polvorín en el que se asienta la alcaldesa de Zaratán
El tránsfuga Reinerio Braña se llevará 12.000 euros de sueldo como parte del acuerdo por sujetar a Susana Suárez en la Alcaldía
La alcaldesa Susana Suárez, tras salvar la moción.-P. REQUEJO
Un polvorín es sobre el que la alcadesa de Zaratán, la ‘popular’ Susana Suárez, sustenta la Alcaldía. Polvorín que Suárez no va poder tapar ni siquiera con la fallida moción de censura, que este martes acabó por tumbar el tránsfuga Reinerio Braña, quien conviene no olvidar se presentó en las listas de Ciudadanos y, pese a que él mismo días antes de las elecciones había ido a la Junta Electoral para renunciar a su acta si resultaba elegido, tomó posesión como concejal de la formación naranja. Braña se aferró al asiento de concejal y sólo su expulsión del partido y, por tanto, del grupo municipal de Ciudanos hizo que pasara a ser concejal no adscrito.
Un Reinerio Braña que califica ahora la moción de censura, que él mismo había firmado días antes junto al PSOE, Agrupación Independiente de Zaratán e Izquierda Unida-Toma la Palabra, de «acto de revanchismo» contra la alcaldesa. Revancha hacia la que hoy es su socia que no había visto justo hasta el momento del Pleno de este martes.
La realidad, según las fuentes consultadas por EL MUNDO DE VALLADOLID, es que en el acuerdo del pacto que Susana Suárez firma con el tránsfuga, la alcaldesa le garantiza dos concejalías y, lo que es más importante, 12.000 euros de sueldo. Seis mil euros más de lo que, por ejemplo, cobra alguno de los concejales del PP que también cuenta con un área de Gobierno.
Suárez y Braña vienen negociando a espaldas del partido el acuerdo para tumbar la moción. Pero también después. En el pacto se señala que el edil tránsfuga se hará cargo de Urbanismo y Medio Ambiente, y así se le hacen ver la regidora y el desde este martes su nuevo concejal a la dirección del partido, pero después de lograr el fracaso de la moción de censura ambos deciden que Reinerio Braña se quede con Urbanismo y Deportes.
Curiosamente las dos áreas que Suárez tenía vacantes porque las habían abandonando dos de sus concejales, en lo que es la mejor demostración de que la alcadesa tiene prácticamente a todos los ediles de su grupo en contra.
Un rechazo hacia la forma de actuar de la regidora por parte de sus compañeros de bancada que no viene de ahora, ni es fruto de la moción de censura.
Antes incluso de rubricarse la fracasada moción ya hubo movimientos en el PP, donde se valoró la opción de que Suárez renunciara y que la Alcaldía pasara a manos de otro concejal del PP, porque realmente el problema era ella. Susana Suárez se negó en rotundo. Fue, en ese momento, cuando desde el partido se actuó para sujetar la Alcaldía de Zaratán, como días antes se había hecho con la de Peñafiel, según detallan las mismas fuentes consultadas por este periódico, al ser el Ayuntamiento del alfoz vital para el partido.
Pero el acuerdo, por el que Susana Suárez va a mantener el puesto de primer edil de la localidad del alfoz de Valladolid no le resta un ápice al polvorín en el que se sujeta y que puede saltar por los aires en cualquier momento, con la rebelión incluso de algunos de sus concejales, algo que no se descarta. Conviene no olvidar que ya hubo dificultades para que fuera candidata por el Partido Popular.
Unas tensiones que vienen generadas por la gestión de la regidora ‘popular’ y su forma de ejercer el Gobierno. Y el mejor ejemplo es la polémica adjudicación de la gasolinera en las proximidades de un colegio, que ha generado ya no pocas protestas entre los vecinos, la próxima será hoy mismo. Pero no sólo, porque hasta sus propios concejales dudan de la legalidad del informe por el que se permtió el visto bueno para la gasolinera.
La mejor manera de solventar y de acabar con el claro enfrentamiento que Susana Suárez viene generando entre sus ediles, dos de los cuales decidieron abandonar sus tareas de Gobierno –primero fue Luciano Sancho quien dejó vacante la concejalía de Deportes y, recientemente, Mariano Negro abandonó Urbanismo–, difícilmente va a venir de la mano de un acuerdo con un tránsfuga para agarrarse al sillón.
Reinierio Braña deberá explicar, además, la verdaderas razones por las que ahora sí apoya a Susana Suárez, cuando no hace ni quince días la señalaba como la culpable de todos los males del municipio. Esa explicación es la que se espera de Braña. Lo que no resulta en nada creíble es la peregrina justificación de un «acto de revanchismo», con la que pretende justificar ahora su desmarque de un documento que firmó y avaló.
La realidad de ese cambio son esos 12.000 euros y dos concejalías con las que Susana Suárez premia a este tránsfuga por mantenerla en la Alcaldía.
Cómo será de enconado el enfrentamiento que la regidora mantiene con sus propios compañeros de partido en el Ayuntamiento que hasta Braña reclamó a la dirección del PP, concretamente con el presidente Ramiro Ruiz Medrano, que garantizara el apoyo de todos los ediles al pacto con la alcaldesa y que éste se cumpliría. Algo que habrá que esperar a ver si se produce hasta el final del mandato y la gestión de Suárez no acaba por hacer que alguno de los ediles del Partido Popular se rebele.