Diario de Valladolid

Matarromera, innovación en cada molécula

Carlos Moro, presidente del grupo vinícola, recibirá el próximo lunes de manos del Rey Felipe VI el Premio Nacional por su trayectoria en la I+D+i / Sus proyectos de investigación pasan por el desarrollo de células madre de la vid

El presidente del Grupo vitivinícola Matarromera, Carlos Moro, junto a miembros de su equipo de Innovación en uno de sus laboratorios.-E.M.

El presidente del Grupo vitivinícola Matarromera, Carlos Moro, junto a miembros de su equipo de Innovación en uno de sus laboratorios.-E.M.

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Henar Martín Puentes

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Si hay una figura que representa mejor que nadie el inconformismo en el mundo dentro de la empresa vitivinícola ése es Carlos Moro. El presidente del Grupo Matarromera, creada hace 29 años en el corazón de la Ribera del Duero, ha sido un precursor en el campo de la biotecnología y la innovación, donde ha desarrollado diversos procesos y productos innovadores que han marcado un antes y un después en el sector. Su esfuerzo en este campo ha sido reconocido con el Premio Nacional de Innovación en la categoría de ‘Trayectoria Innovadora’ que otorga el Ministerio de Economía y Competitividad. El galardón, –que será entregado el próximo lunes 6 de febrero de manos de Su Majestad El Rey Don Felipe VI– supone la más alta distinción en este campo.

Carlos Moro (Valladolid, 1953) fue un visionario en el mundo de la vid, donde comenzó hace más de 20 años a explorar las infinitas posibilidades que quedaban por descubrir en la investigación de este cultivo. «La I+D+i es un elemento de desarrollo y futuro no sólo de las empresas sino de la propia sociedad; en Matarromera ha formado parte de su ADNdesde un primer momento, promoviendo el cambio tecnológico en un sector eminentemente tradicional», argumenta.

Hombre con ideas claras y olfato para los negocios, Moro impulsó un cambio de paradigma en el campo de la enología, al lanzar en los albores del año 2000 la primera ‘nariz’ robótica del mercado, una máquina capaz de detectar las distintas variedades de uva con las que está elaborado el vino.

De nuevo sorprendió a todos al presentar, en 2008, el primer vino sin alcohol en España. Un nuevo concepto de refresco que, bajo la marca WIN, se comercializa en las variedades: tinto, blanco, rosado y espumoso. Gracias a un innovador método se separan los aromas y el alcohol del resto de componentes del vino y, mediante una «reconstitución organoléptica», se devuelven los aromas al punto de partida.

Junto a ello, el presidente de Matarromera ha abanderado proyectos con los que ha pretendido conquistar nuevos mercados, como el lanzamiento de Esdor, una línea de cosmética de alta gama cuyos productos están elaborados con un extracto natural de polifenoles de uva con gran poder antioxidante. La última incursión abarca el campo de la gastronomía, donde pretende desarrollar toda una gama de productos a partir de extracto polifenólico de uva que potencie el sabor y los aromas de los alimentos.

El afán incansable de este ingeniero agrónomo por descubrir nuevos mundos le viene de su anterior etapa en la aeronáutica Airbus, donde ejerció puestos de alta dirección en proyectos europeos. Una experiencia que le sirvió como palanca de cambio cuando fundó en 1988 en Valbuena de Duero la empresa matriz del grupo que ahora integra un entramado de ocho bodegas presentes en seis denominaciones de origen (Ribera del Duero, Toro, Cigales, Rueda, Vino de la Tierra de Castilla y León y Rioja).

«La I+D+i forma parte de la esencia de la evolución y el desarrollo de la vida», sostiene. En este departamento, creado en 2005, trabajan 9 personas que coordinan proyectos de investigación con más de una docena de universidades, 17 institutos tecnológicos y empresas agroalimentarias, además de otras pertenecientes a diversos sectores. Durante las últimas dos décadas ha destinado a este apartado más de 30 millones de euros, cifra que la convierte en la empresa del sector vitivinícola con mayor esfuerzo inversor en este campo.

A pesar de ello asegura que «todo el futuro de la I+D+i está por escribir». Con cada nuevo descubrimiento se abren nuevas ramificaciones y desafíos. Sus trabajos se centran ahora en el desarrollo de células madre de la vid para su aplicación en nuevos productos. También siguen identificando compuestos polifenólicos distintos (ya han estudiado 64) para su aplicación en la industria alimentaria y farmacéutica.

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