Una investigación desvela los secretos de Saturno
Un profesor vallisoletano de la UEMC participa en un proyecto europeo que estudia la corriente en chorro del planeta

El profesor de la UEMC, José Francisco Requena, participante en un proyecto europeo de investigación.-ICAL
Más de 1.200 millones de kilómetros nos separan. Es diez veces más grande que la Tierra y su nombre proviene del dios romano Saturno. El sexto planeta en distancia al sol, con 1.429 millones de kilómetros, tiene más de 30 lunas conocidas, es el segundo en tamaño y masa, después de Júpiter, y el único con un sistema de anillos visible desde la superficie terrestre.
Pero sobre todo, Saturno está de moda, y es gracias, entre otros, a José Francisco Sanz Requena, doctor en física y profesor vallisoletano del Departamento de Ciencias Experimentales de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC), que participa en un estudio en el que se muestra como es la estructura y variaciones temporales de la mayor corriente en chorro del Sistema Solar, ubicada en la atmósfera de este planeta
La importancia de estas investigaciones residen en que todos estos fenómenos que ocurren en Saturno, a diferente escala, también se aprecian en el planeta Tierra. «De esta forma, estudiándolos en otros mundos, en condiciones muy diferentes, podemos avanzar en su comprensión y modelización», remarca Sanz Requena. Este físico forma parte desde hace más de nueve años del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), que ha revelado las peculiaridades de la gran corriente en chorro ecuatorial de la atmósfera de Saturno. Una investigación que no ha pasado desapercibida para la revista británica Nature, que recientemente publicó un artículo remitido por este grupo de científicos en el que se hacía eco de estas investigaciones en base a una tormenta vista en una imagen tomada en junio de 2015. «Publicar en revistas de tan alto impacto como Nature es tremendamente complicado y para científicos españoles es un auténtico éxito que muchas veces no se valora lo suficiente en nuestro país, y mucho menos en nuestra Comunidad», declara Sanz Requena.
Y es que el planeta está «de moda» y en ello insiste el profesor. De hecho, la nave espacial Cassini de la NASA ha enviado sus primeras visiones de la atmósfera de Saturno desde que comenzó la última fase de su misión; imágenes de escenas desde lo alto del hemisferio norte que incluyendo precisamente la fascinante corriente de chorro hexagonal del planeta, precisamente donde se centran las últimas investigaciones.
La atmósfera ecuatorial de Saturno, un gigante gaseoso formado fundamentalmente por hidrógeno, posee la corriente en chorro más ancha e intensa de todos los planetas. Allí soplan de Oeste a Este vientos de hasta 1.650 kilómetros por hora, trece veces el valor de la fuerza de los vientos huracanados más destructores que se forman en el ecuador de la Tierra. “Vemos como se mueven estas tormentas para estudiar los vientos”, comenta San Requena, quien añade que esta gran corriente en chorro se extiende unos 70.000 kilómetros de norte a sur, más de cinco veces el tamaño de nuestro planeta. «Por muy investigado que esté Saturno, todavía no existe una teoría capaz de explicar la naturaleza de esta corriente ni las fuentes de energía de las que se alimenta», deslizó. En 2003, este equipo alertó de la drástica reducción de los vientos a nivel de las nubes con respecto a lo que se había observado cuando las sondas Voyager visitaron el planeta.
Imágenes del planeta desde el telescopio espacial Hubble
Los investigadores han podido estudiar el fenómeno en detalle tras obtener tiempo de observación del telescopio espacial Hubble con el fin de tomar imágenes de Saturno en una época en la que la nave Cassini (un proyecto europeo y americano), en órbita a su alrededor, tenía una mala visión del planeta. Y es que es muy difícil contar con tiempo de observación en el Hubble, que gira a 7,5 kilómetros por segundo a una distancia de 560 kilómetros de la superficie terrestre, pero sus imágenes de una alta calidad han sido decisivas para la investigación. Otro fenómeno meteorológico importante sobre el ecuador del planeta es la Oscilación Semi-anual (SAO), que tiene lugar unos 50 kilómetros por encima del techo de las nubes.