Redondo ‘aboga’ por renovar equipos para poder tocar en bares
La concejala no descarta una línea de ayudas a los locales ante la dificultad de modificar la ley

Miembros de Cosmic Birds a las puertas de un local vallisoletano.-P. REQUEJO
Las concejalas de Cultura y Turismo y de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Ana Redondo y María Sánchez, mantuvieron ayer una reunión en el Consistorio con técnicos de las Cortes de Castilla y León con el fin de hallar una solución que permita escuchar música en directo en los bares de la ciudad.
Una solución que, al parecer, pasaría por una ‘puesta al día’ de los locales vallisoletanos, para la cual el Ayuntamiento no descarta abrir una línea de ayudas.
No han sido pocas las veces en las que Redondo se ha referido al actual marco legal que impera en Castilla y León, en materia de ruidos, reconociendo que actúa como un corsé para los músicos. Sin ir más lejos, el pasado 3 de febrero, en La Quinta Esquina, reconocía estar «trabajando en flexibilizar las restricciones legales» con el fin de que se pueda compatibilizar el derecho al descanso de los ciudadanos con el disfrute de la música en directo.
Ayer, sin embargo, la concejala de Cultura parecía decantarse por otra vía alternativa, al finalizar el citado encuentro técnico en el Consistorio. «Entendemos que hay dos formas de dar una solución a esta situación», reconoció Redondo en declaraciones a este diario. «Una de ellas implica modificar la ley, pero eso requiere de un proceso que sería largo», matizó la socialista.
La solución, al parecer, sería tan ‘simple’ como que los establecimientos se dotasen de «equipos de última generación». «Se trataría de trabajar directamente en la insonorización de los locales», advirtió Redondo. «Se pueden estudiar líneas de ayudas», adelantó.
Según explicó la concejala tras la reunión con los técnicos, la sustitución de los antiguos limitadores de sonido por otros más modernos, por ejemplo, contribuiría a reducir los decibelios. Lo mismo ocurriría con la sustitución de las baterías acústicas por otras electrónicas.
«Con esas y otras medidas podrían ajustarse a las limitaciones que exige la ley, que muy pocos establecimientos cumplen ahora», señaló Ana Redondo.
A falta de ver cómo se concreta esta posible solución alternativa, y de futuras reuniones entre el Consistorio y los hosteleros y músicos vallisoletanos, contempladas por Redondo, profesionales consultados por este diario cuestionan la utilidad de algunas de las medidas barajadas.
Al parecer, los modernos limitadores de sonido –no aplicables a todos los instrumentos– ofrecen mejores prestaciones en cuanto al retardo, permitiendo, por ejemplo, ofrecer una mejor audición; en cuanto al control de los niveles de decibelios, los limitadores de última generación no mejorarían a los anteriores.