Diario de Valladolid

Las palmas y el sol acompañan a ‘La Borriquilla’

Miles de personas desfilaron con el paso junto con los niños de las 20 cofradías vallisoletanas

La procesión de Las Palmas del Domingo e Ramos congregó a miles de vallisoletanos y turistas para rememorar la entrada de Jesús a Jerusalén.-J. M. LOSTAU

La procesión de Las Palmas del Domingo e Ramos congregó a miles de vallisoletanos y turistas para rememorar la entrada de Jesús a Jerusalén.-J. M. LOSTAU

Publicado por
Cristina S. García

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Palmas en mano, miles de personas entre vallisoletanos y turistas, se dieron cita ante la iglesia Nuestra Señora de Vera Cruz para seguir el paso de ‘La Borriquilla’.

Tras la bendición de ramos, a mediodía la música de trompetas y tambores de la banda del Cristo del Perdón, y el intenso olor a incienso, acompañaron a la talla que conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén a lomos de una burra.

Con la mirada fija en el cielo, la lluvia dio finalmente una tregua para que a la llegada del paso a la Catedral, se unieran las secciones infantiles de las veinte cofradías de la ciudad. El arzobispo y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, se unió también a la procesión en este punto, para acompañar a los pequeños cofrades durante el resto del recorrido.

Precisamente los niños fueron los protagonistas del Domingo de Ramos, algunos con tan solo tres años ya vestían los colores verdes de su cofradía y tocaban las campanas anunciadoras del paso mientras miraban atónitos el revuelo montado a su alrededor.

La talla de madera y cartón del siglo XVI, formada por el Cristo a lomos de una burra y rodeado por seis apóstoles, despertó la admiración de niños y turistas a su paso por las calles vallisoletanas.

Tras pasar por las calles Duque de la Victoria, Claudio Moyano, Santiago, plaza Mayor y Ferrari, el cortejo procesional volvió a la iglesia de la Vera Cruz, desde donde Blázquez dirigió unas palabras al público congregado para definir la Semana Santa vallisoletana como un «espectáculo de fe inimaginable».

El cardenal se congratuló porque el buen tiempo hubiese permitidola salida del paso y bendijo a los presentes recordando las palabras del evangelio «dejad que los niños se acerquen a mí».

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