Un doctorando de la UVA desarrolla sistemas para el control de temperatura del Gran Colisionador de Hadrones de Ginebra
El LHC acelera protones hasta velocidades próximas a las de la luz, con el objetivo de ofrecer "nueva información para la comprensión de la naturaleza y el origen del Universo"
El doctorando del Grupo de Investigación Reconocido (GIR) Control y Supervisión de Procesos de la Universidad de Valladolid (UVA) Rafal Noga ha defendido este viernes su trabajo de tesis doctoral en torno al desarrollo de sistemas avanzados para el control de la temperatura criogénica del Gran Colisionador de Hadrones de Ginebra (LHC).
El Gran Colisionador de Hadrones, un anillo de 27 kilómetros de longitud construido a 100 metros bajo tierra en las instalaciones del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) a las afueras de Ginebra, en la frontera entre Francia y Suiza, es el "mayor acelerador de partículas del mundo", capaz de realizar colisiones de partículas con la energía "más alta jamás conseguida", según han informado fuentes de la UVA.
El LHC acelera protones hasta velocidades próximas a las de la luz, con el objetivo de ofrecer "nueva información para la comprensión de la naturaleza y el origen del Universo" y ayudar a desvelar los "grandes enigmas" que aún le quedan por resolver a la física moderna.
Para lograr estos objetivos, las instalaciones operan en unas condiciones "extremas", en concreto, a temperaturas muy próximas al "cero absoluto", por debajo de los 2 grados kelvin, el equivalente a unos -271 grados centígrados, lo que requiere unos sistemas de control "de alta precisión".
Y es en esta línea en la que se centra la tesis doctoral de Rafal Noga, investigador de la UVA de origen polaco, quien ha contado con la dirección de César de Prada, coordinador del Grupo de Control y Supervisión de Procesos, y de Enrique Blanco, investigador del CERN.
Según ha explicado el investigador, para dirigir el haz de partículas se utilizan campos magnéticos, y eso se consigue "con electroimanes por los cuales habría que pasar corrientes muy elevadas", de entre 10.000 y 15.000 amperios, lo que en condiciones de temperatura normales "generaría una gran cantidad de calor".
TÉCNICAS AVANZADAS
La complejidad de las dinámicas y de los sistemas de control para mantener estas temperaturas de forma precisa a lo largo de los 27 kilómetros del LHC requiere "técnicas avanzadas", como las que desarrollan los científicos de la UVA.
Así, su aportación se centra en dotar al proyecto "de nuevos métodos de control de la temperatura criogénica, sistemas de alta precisión que si no tuvieran control automático avanzado no podrían funcionar", ha asegurado De Prada, ya que "las condiciones de operación son tan extremas que un proceso manual no sería viable".
Además de asegurar las condiciones técnicas requeridas en el LHC mediante estos sistemas de control avanzado, los investigadores de la UVA trabajan en la "optimización de la eficiencia energética del proceso".