Cultura
Sillas hechas arte
El Patio Herreriano celebra el Día de la Arquitectura con una exposición del danés Hans Wegner
Manuel Vecino, Cristina Fontaneda y Primitivo González contemplan ayer algunas de las sillas de Wegner.-J. M. Lostau
El arquitecto y diseñador danés Hans Wegner (1914-2007) elevó lo cotidiano a categoría artística. Su filosofía a la hora de ejecutar sus obras era clara: «No complicar el proceso de trabajo más de lo justamente necesario». Con el ‘simple’ trabajo de sus manos, daba vida al material que empleaba y lo dotaba de cierto espíritu consiguiendo que sus objetos fueran «tan obvios» que no dejasen lugar a otras interpretaciones.
Ahora, algunas de las creaciones del que es considerado uno de los arquitectos y diseñadores más relevantes de su generación, se presentan en la Sala Cero del Museo Patio Herreriano donde permanecerán hasta el 10 de enero. Una exposición inaugurada ayer con la que el Museo Herreriano se suma, un año más, a los actos de celebración del Día Internacional de la Arquitectura en colaboración con el Colegio Oficial de Arquitectos de Valladolid.
Las obras, reunidas bajo el título 18 sillas, un frutero y un mueble bar, pertenecen a la colección del arquitecto vallisoletano Primitivo González, quien justificó la elección de este diseñador para esta celebración porque la arquitectura de los espacios interiores es también «parte fundamental de este arte. Un punto fundamental para el disfrute y el confort del hombre».
Dieciocho sillas con el contrapunto de dos de los muebles auxiliares más representativos de la producción del artista danés como son un frutero y un mueble bar. Todas las obras expuestas se complementan con una ficha técnica que incluye un plano y una foto de un ambiente en el que se muestra el uso de la pieza en la época en la que fue diseñada.
Las sillas que se presentan ahora en Valladolid por primera vez fueron realizadas por el artista entre los años 50 y 70, en plena eclosión de su carrera. En esos años, Wegner había realizado ya grandes trabajos de interiorismo y algunos de sus muebles más icónicos como el Gabinete de Peces, la Silla China o la Silla Pavo Real. Una docena de sus sillas también fueron adquiridas en el año 1960 por la cadena americana CBS para un debate televisado entre John F. Kennedy y Richard Nixon.
Wegner supo combinar magistralmente en sus diseños arte, juego, sensualidad, clasicismo y vanguardia. Así, el uso de materiales naturales, sobre todo madera de roble y teka y cuerda de papel, recuerdan a los modelos tradicionales: «Al jugar con la madera uno la disfruta con los sentidos», decía. Pero también purifica, suaviza y juega con las líneas. Sus respaldos curvos, patas en forma de huso o líneas orgánicas se acercan a diseños más vanguardistas.
Wegner se había impregnado de la tradición artesana desde niño. Su padre era zapatero y tenía su propio taller en casa, lo que hizo que aprendiera a manejar las herramientas desde muy temprana edad.
Sus obras están sometidas a un continuo proceso de purificación, sin elementos superficiales, con su convicción de que el mobiliario debía ser funcional además de bello. «Una silla sólo se ha acabado cuando alguien se sienta en ella», señalaba.