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El legendario Lee Konitz pone fin al XIV Universijazz

El saxofonista, que ha tocado con Coleman y Mingus, grabó junto a Miles Davis ‘Birth of Cool’

Lee Konitz-E.M.

Lee Konitz-E.M.

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Benito Carracedo
Valladolid

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Un clásico-moderno del jazz, el saxofonista Lee Konitz, para clausurar la XIV edición del Universijazz, hoy viernes en el Patio de la Hospedería de San Benito, a las 22.00 horas.

Acompañarán a esta leyenda viva del jazz el Jeff Denson Trío, liderado por el contrabajista Denson, el pianista Dan Zemelman y el batería Ronen Itzik. Jóvenes músicos con los que Konitz comenzó a colaborar en 2007. Con ellos ha grabado un par de discos, que amplían la extensa, muy extensa discografía del saxofonista norteamericano nacido en Chicago en 1927.

Konitz formaría parte de la sección ‘blanca’ del jazz que surgió después de la II Guerra Mundial. Músicos blancos (Gil Evans, Stan Getz, Gerry Mulligan, Lennie Tristano) que se integrarían en la nueva escena be-bop del jazz, pero con otro ‘toque’ u otro ‘blues’.

En el caso de Konitz ese otro estilo o variación se llamaría ‘cool jazz’. De gran influencia en los años 50 abriría camino para nuevas tendencias como el free-jazz o cierta vanguardia que ha llegado hasta el presente: Charlie Hadden, Brad Meldhau, Paul Motian, Bill Frisell, con quienes ha tocado.

El primer instrumento de Lee Konitz fue el clarinete con el que empezó a tocar a los 11 años, tal vez por influencia de las bandas ‘blancas’ de swing tipo Benny Goodman, de la época. De ahí pasaría al saxo y empezaría a tomar conciencia de cuál debería ser su sonido, su estilo al escuchar, a mediados de los 40, al pianista ciego Lennie Tistano, con quien también tocaría.

Era el tiempo de Charlie Parker y el be bop, y Konitz ya tenía un nombre y una personalidad con el saxo que no pasaría desapercibida para Miles Davis, con quien grabaría Birth of Cool y Miles Ahead, reescritura de lo que había sido el jazz en clave de lo que iba a convertirse en el sonido clásico del género, el be bop. Era el momento de echar volar por cuenta propia.

Y en ocasiones compartir vuelo con otros músicos de parecidas actitudes e inquietudes (Charlie Mingus, Ornette Coleman, Elvin Jones…). Actitudes exploratorias –improvisación, para todos–, pero sin olvidar la base (no se extrañen los asistentes al concierto si Konitz interpreta algún tema de Cole Porter, con su voz).

A principios de los 70 se trasladó a Alemania con su esposa, fallecida a finales de los 90. Una estancia que le puso en contacto con músicos europeos de jazz y a estos con uno de sus principales referentes.

La noche de este viernes trae el sonido reconocible de lo que se entiende por jazz de la mano de un músico, Lee Konitz –y sus acompañantes–, que siempre estuvo alejado del ‘entretenimiento’.

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