alberto garzón, candidato de IU a la presidencia del gobierno
«La estrategia que sigue Podemos es la madre política de Ciudadanos»
El diputado de Izquierda Unida asegura que no le sorprendió la detención de Rodrigo Rato

Alberto Garzón, candidato de IU a presidir el Gobierno-Pablo Requejo
Alberto Garzón, candidato a la Presidencia del Gobierno por Izquierda Unida tuvo dos días repletos de actividad en Castilla y León. Aún así, entre el maratón de actos políticos, el viernes le quedó tiempo para conceder tres entrevistas sin abandonar sus comentarios en Twitter, donde cuenta con más de 300.000 seguidores.
Pregunta.– La noticia que estos días eclipsa cualquier otra es la investigación judicial sobre Rodrigo Rato. Comentaba en Twitter que a su generación de economistas se lo ‘vendieron’ como el máximo referente, igual que Mario Conde fue el de la generación anterior. ¿Los próximos economistas se librarán de este tipo de figuras?
Respuesta.– Espero que sí, que sean personas más honradas y con mayor capacidad de compromiso social. Cuando estábamos en la facultad, nos hablaban de Rato como el español más brillante y el mejor economista. Al final, vemos que el supuesto milagro económico ha desembocado en corrupción.
P.– ¿Le sorprendió la detención de Rato?
R.– Absolutamente no. El caso Bárcenas ya puso de relieve que él no era la manzana podrida, sino que formaba parte de un cesto podrido, de una estructura corrompida. No se puede entender que alguien que lo ha sido todo en el PP, como Rodrigo Rato, pudiera evadir impuestos sin que nadie lo supiera. Estamos hablando de procesos que tienen más que ver con una trama, y una trama requiere diversos actores. Por tanto, no me causa ninguna sorpresa comprobar cómo gentes del PP que se definen a sí mismas como patriotas acababan atracando a la ciudadanía española.
P.– Se está especulando sobre si la operación contra Rato en estos momentos interesaba o no al Gobierno.
R.– Todo esto tiene siempre un componente de juego sucio. Estamos presenciando en los últimos años cómo personas relevantes están implicadas en procesos de corrupción, incluida la Casa Real. Y siempre hay operaciones para intentar mitigar los efectos. Ahora bien, en este caso tenemos ya constancia de que Rodrigo Rato es un delincuente conocido fiscalmente.Ha evadido dinero y, junto con él, hay una serie de sinvergüenzas y delincuentes que se han acogido a una amnistía fiscal diseñada por sinvergüenzas.
P.– También se preguntaba en Twitter cómo el PP todavía puede tener votantes «con la de dirigentes populares investigados, detenidos y procesados por corrupción». Pues eso, ¿cómo lo explica usted?
R.– Hace falta mucha pedagogía política para que la gente entienda que el comportamiento de estos delincuentes afecta directamente al nivel de la sanidad, la educación y las pensiones de la mayoría social, y que no es concebible que se pueda votar a quien nos roba. Hemos visto las elecciones andaluzas, donde la corrupción enorme, bestial del PSOE no ha tenido ninguna penalización electoral.
P.– Usted no atribuye los resultados de IU en Andalucía tanto al pacto con el PSOE como a que, en un eje nuevo-viejo, se ha situado a Izquierda Unida en lo viejo. Eso podría ser trasladable a cualquier proceso electoral.
R.– En Andalucía, la presencia en el Gobierno nos situó en el lado de lo viejo, pero eso no quiere decir que siempre se nos vea así. Creo que la gente tiene claro que Izquierda Unida tiene historia, pero con posiciones políticas nuevas.
P.– ¿Es eso lo que representa el candidato a la presidencia de la Junta, José Sarrión?
R.– Claro. Sarrión forma parte de los nuevos dirigentes que mantenemos inflexibilidad en los principios, pero que también tenemos un enfoque distinto de la forma en que funciona la sociedad porque vivimos realidades distintas en nuestras propias carnes. Sarrión expresa lo mejor de lo nuevo, pero no en el aire, sino a través de una organización que tiene su historia.
P.– También es un desconocido.
R.– En efecto. Lo que hay que hacer es incrementar su popularidad y para eso, entre otras cosas, venimos dirigentes federales a apoyarle. Estoy convencido de que cuanto más nos conozcan, más nos votarán.
P.– Dice que IU es una organización sin hiperliderazgos, pero el carisma de un dirigente es un elemento importante, ¿no?
R.– Entiendo que en estos momentos de espectacularización de la política, la presencia en los grandes medios de comunicación, en televisión o en las redes sociales tiene un efecto muy importante. Es el tablero de juego, nos guste o no. A mí no me parece que sea el mejor escenario para hacer política, pero es el que hay. Pero, al final, hay que poner en marcha un proyecto y eso requiere una ideología, una organización; sino, todos los castillos se desvanecerán en el aire.
P.– Vamos a concretar. ¿Podemos habría logrado los resultados que ha obtenido y las expectativas electorales que se le atribuyen sin Pablo Iglesias?
R.– Probablemente no. Podemos ha canalizado de forma exitosa una gran parte de la indignación, frustración y rabia que hay instalada en la sociedad como consecuencia de la política llevada a cabo en las anteriores décadas. En ese sentido, opera como una maquinaria electoral perfectamente engrasada y a eso contribuye la figura de Pablo Iglesias.
P.– Tiene que resultar frustrante que Podemos capitalice el malestar ciudadano. ¿Qué ha hecho mal IU para que haya sido así?
R.– No es frustrante. Lo que ocurre es que Podemos es el espejo en el que una parte de la gente cabreada se mira y se reconoce. Proyecta sus fantasías de lo que significa Podemos, que para cada uno puede representar una cosa diferente, en la medida en que nunca concretan. En ese sentido, en Podemos es todo tan voluble, tan volátil, que permite que otros se reapropien de ese electorado, como ocurre con Ciudadanos. Dicho de una forma gráfica: la estrategia de Podemos es indirectamente la madre política de Ciudadanos. Canalizar el malestar sin concretar, sin hacer pedagogía, simplemente permite que llegue alguien con más recursos, o más habilidad, y la gente prefiera votar lo mismo, pero sin las aristas bolivarianas de Podemos.
P.– Le preguntaba qué ha hecho mal Izquierda Unida.
R.– Bueno, probablemente nos ha faltado ambición política. No hemos sido suficientemente claros para ser democráticos al cien por cien internamente. Pero la autocrítica que hemos iniciado hace algún tiempo nos ha permitido abordar un proceso de renovación que nos está permitido subir en las encuestas, aunque sea poco a poco. Estamos resituándonos políticamente y corrigiendo los posibles errores de antes de las elecciones europeas.
P.– ¿Podemos es a Izquierda Unida lo que Ciudadanos a UPyD?
R.– Pienso que no, entre otras cosas porque UPyD que está en una crisis prácticamente terminal. Ciudadanos utiliza la estrategia política de Podemos, aunque tenga unos patrocinadores distintos. Creo que es el instrumento del Ibex 35 para enfrentarse a la posibilidad de una ruptura democrática, o de una reforma de las instituciones, por abajo. Podemos es un competidor electoral, no un enemigo. Nuestro enemigo son las políticas que atacan a la mayoría social, las que han puesto en marcha PPy PSOE, o que llevan en su programa Ciudadanos.
P.– Podemos y Ciudadanos son ahora el enemigo a batir por parte de los partidos mayoritarios, mientras que a IU se le ignora. ¿Eso les viene bien?
R.– Hay un bipartidismo muy claro y un nuevo bipartidismo que está entrando en la misma lógica de vieja política, de gestos muy verticales y una actitud del ‘y tú más’ tremendamente hostil para la propia democracia. Nosotros pensamos que hay que depurar las responsabilidades que a cada uno le aparecen. Cuando observamos cómo Podemos trata el tema de Monedero con cierto fanatismo, vemos que está replicando los comportamientos que se dan en el PSOE y en el PP. Nosotros nos dedicamos a corregir los problemas que nos surgen y a hacer nuestra política sin mirar a los demás, tratando de que nos miren para que nos voten.
P.– Le voy a poner un ejemplo. IU lleva tiempo abogando por un proceso constituyente. Sin embargo, los partidos mayoritarios no han reaccionado hasta que no se lo han escuchado a Podemos.
R.– Nos pasó en las elecciones europeas, cuando Podemos recogió muchas propuestas de nuestro programa electoral, aunque ahora las ha moderado con ánimo de llegar a más votantes en su operación de marketing político. Asumo que hay muchas cosas que hemos defendido durante mucho tiempo y que se han conocido por primera ver por el 15-M o por la irrupción de Podemos. La realidad es que hoy la política se hace en televisión. Si no estás en la tele no te conocen y si no te conocen no saben lo que opinas. Es el tablero de juego del que hablábamos antes.
P.– Usted es un firme defensor de la convergencia con la izquierda. ¿El problema de que no se consiga con Podemos es solo por sus dirigentes?
R.– No, no es el único responsable. También tenemos un alma neocarrillista en Izquierda Unida que, aunque minoritaria, no entiende el concepto de unidad popular, no entiende que las clases sociales se pueden fragmentar políticamente, pero que, en un momento concreto, procede ponerse de acuerdo en una serie de cuestiones para que, por ejemplo, no gobiernen León de la Riva o Esperanza Aguirre.
P.– En Valladolid, como en otros municipios, IU concurre a las municipales diluida en agrupaciones. ¿No existe el riesgo de confundir a los votantes?
R.– Izquierda Unida no se diluye. Mantiene sus siglas, su autonomía y su organización, sólo que electoralmente concurre a los comicios desde una plataforma que se llama Valladolid Toma la Palabra. Eso requiere un ejercicio de publicidad, de darse a conocer, pero para eso está la precampaña y la campaña electoral. No creo que haya problema. De hecho, yo soy del Partido Comunista y mis siglas no están a la hora de presentarme a unas elecciones.
P.– No es lo mismo.
R.– Bueno, en estas elecciones existe un abanico mucho más amplio, y lo que dicen las encuestas es que los votantes sí que acaban reconociéndonos. De no ser así, no se explicaría que el porcentaje de votos posibles resulte mayor del que Izquierda Unida sacaría en solitario.
P.– Lo tienen difícil en Valladolid, donde Javier León de la Riva parece imbatible.
R.– El PP ha demostrado aquí una hipocresía absoluta, porque dijo que no iba a tener imputados en sus listas y ha vuelto a presentar al alcalde. Probablemente, porque Javier León de la Riva tiene mucho poder institucional en el PP. Pero lleva 20 años gobernando y aplicando unas políticas que son contrarias a la mayoría social de Valladolid. Es injusto que se conozca a esta ciudad como ‘fachadolid’, cuando es una ciudad de izquierdas. Es hora de que recupere esa condición. Por eso creo que una plataforma como Valladolid puede ser un instrumento perfectamente válido para lograrlo.
P.– Tampoco ha cambiado el cartel electoral para la presidencia de la Junta, donde repite Juan Vicente Herrera. En esta época de renovación, ¿eso es bueno o malo para el PP?
R.– Las caras son lo de menos. Una persona joven puede pensar como Fraga y una mayor puede hacerlo como yo mismo. Quizá el mayor coste le venga por la posible irrupción de Ciudadanos.
P.– Dos de los argumentos electorales del PP de Castilla y León son la ausencia de casos de corrupción y el crecimiento económico. ¿Cómo los combate desde Izquierda Unida?
R.– Primero, hay que recordar que sí ha habido casos de corrupción, como el del presidente de la Diputación de León, y todo lo que tiene que ver con determinadas tramas del PP. Además, el PP de Castilla y León también es el PP nacional. En cuanto al crecimiento económico, está en el ámbito de la propaganda. Ahora, una persona que cobraba 1.500 euros se jubila y entran otras tres a cobrar 500. En el fondo, no es sino desguazar el empleo, empeorar las condiciones de vida de la gente y obligarla a vivir a salto de mata. Esta propaganda se combate a sí misma.
P.– Una de las propuestas de Ciudadanos es la ‘fusión fría’ de municipios de menos de 5.000 habitantes, un tema muy sensible en Castilla y León. ¿Cómo la ve?
R.– Es una propuesta que no tiene fundamento. La mayor parte de los problemas financieros de este país no tienen nada que ver con la administración pública local. Al contrario, se si gestionara bien y se hiciera una ley de financiación local adecuada, estaríamos en mejores condiciones económicas. Por lo tanto sería irregular e innecesario atender esa propuesta, y en Castilla y León todavía más.
P.– Usted es el candidato de IU con Cayo Lara como coordinador federal. En Castilla y León, la coordinación sigue en manos de José María González y el candidato es José Sarrión. Las bicefalias suelen aportar malas experiencias.
R.– Suelen ser muy problemáticas en partidos verticales. En los más horizontales y democráticos, como el nuestro, tiene menos problemas. Es evidente que hay diferencias de opinión entre los coordinadores y los candidatos, pero son matices. Estamos de acuerdo en las mismas líneas generales porque no las marcamos nosotros, sino una serie de órganos en los que democráticamente participamos.
P.– Julio Anguita está afiliado en Ciudad Rodrigo. ¿Puede ser un reclamo en la campaña electoral?
R.– Julio siempre está a disposición de la organización, pero es sabido que tiene algunos problemas de salud. Por tanto, que yo sepa, no está previsto que participe porque tiene muy tasados los actos públicos.
P.– ¿Es usted de los que les gusta aventurar cuántos escaños va a lograr su formación política?
R.– No. Además, en un momento como este, es literalmente imposible. Vivimos en una época de volatilidad en la que las encuestas se hacen antiguas a las pocas horas de ser publicadas.