Sociedad
Cientos de vecinos de La Rondilla padecen 24 horas de corte de agua
La rotura de tubería afecta a las calles Cardenal Torquemada, Mirabel, Soto y Nebrija

Operarios de Aguas de Valladolid en los trabajos de un conducto en la calle Cardenal Torquemada, ayer, a la una de la tarde-J.M.Lostau
Cientos de vecinos del barrio de La Rondilla resultaron afectados ayer por un corte de suministro de agua de casi 24 horas, que comenzó sobre las tres de la madrugada de anteayer y la previsión de Aguas de Valladolid es que la avería estuviera subsanada anoche a las 2 de la madrugada.
El corte afectó a dos manzanas de edificios con al menos 200 viviendas y 20 locales ubicados en la intersección de las calles Cardenal Torquemada, Nebrija, Soto y Mirabel.
Los más noctámbulos del vecindario notaron la falta del suministro sobre las tres de la madrugada. Sin embargo, lo ocurrido resultó evidente dos horas después, cuando una abundante cantidad de agua comenzó a manar en la acera de Cardenal Torquemada ya en su cruce con la calle Soto.
Testigos presenciales hablaron de un «auténtico manantial» que se convirtió en caudaloso arroyo por el desnivel de la calle Cardenal Torquemada hacia Nebrija. A las 14.00 horas de ayer un rastro de barro dibujaba el recorrido del agua por la mañana.
A esa hora, algunos de los vecinos comenzaban a perder los nervios. La intervención casi inmediata de los operarios de Aguas de Valladolid partió de un supuesto más optimista de lo que luego resultó en realidad.
En primer lugar tuvieron que escarbar un orificio de metro y medio de profundidad. Entonces se hizo una primera previsión por la que las aguas habrían vuelto al cauce que conduce hasta los grifos sobre las 14.00 horas. Pero a esa hora el agujero revelaba que el corte, literal de la tubería, era al menos de dos metros de sección. Entonces el pronóstico fue de otro; al menos quedaban dos horas.
Sin embargo, a las 18.00 horas la avería persistía y el pronóstico desde Aguas de Valladolid es que la incidencia concluyera sobre las 02.00 horas de la madrugada de hoy.
Sin agua, buena parte de los bares cerraron de las manzanas afectadas cerraron sus puertas. El dueño de un kebap en la calle Maribel resistía estoico: «Bueno, soy yo solo, así que mientras tenga vajilla...». Los dueños de dos peluquerías en el tramo de la calle Torquemada reaccionaron de diferente manera: una permanecía cerrada, mientras la otra se dedicaba a cortes de pelo e iba moviendo la agenda mientras abría y cerraba el grifo para saber si el flujo se había restablecido.
La enhorabuena estaba en las tiendas de ultramarinos y cualquiera que vendiera agua mineral, un producto de golpe muy cotizado en la zona.
La buena vecindad se convirtió en un recurso y así una pareja de ancianos salía de uno de los bloques no afectados cargando trabajosamente con varias garrafas. Otros aprovechaban para aparcar en doble fila –toda una tradición en este barrio– para bajar garrafas que habían llenado en alguna fuente pública.
En cualquier caso, algunos de los ‘daños’ eran irreparables y no solo en los comercios. Las conversaciones en la calle eran una constante que iba desde el despecho: «esto no pasa en la calle Santiago», hasta la preocupación por el baño y el uniforme de los niños o, lo que ya era más dramático, sobre el baño de una mujer impedida en la cama que su cuidadora de ayuda domicilio no podía dar.
El tráfico en Cardenal Torquemada quedó parcialmente afectado, aunque sin cerrarse por completo. Curiosamente, la Policía Municipal contaba con que Aguas de Valladolid actuara ayer sobre la reparación del alcantarillado. Unas labores que se suspendieron por otra mayor.