Diario de Valladolid

La receta de Miguel Ángel

Roscón de los Reyes Magos

Sin duda es el dulce más demandado en los primeros días del mes de enero. Su sabor especial lo diferencia del resto de dulces que elaboramos a lo largo del año. Desde sus supuestos orígenes en los Saturnales romanos hasta nuestros días, la evolución de este dulce ha sido notable para adaptarse a todos los gustos.

ROSCÓN DE LOS REYES MAGOS

ROSCÓN DE LOS REYES MAGOS

Publicado por
Miguel Ángel Sanz
Valladolid

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INGREDIENTES

  • 45 gr harina fuerza
  • 25 gr leche
  • 1 gramo levadura fresca
  • 170 gr harina fuerza
  • 35 gr azúcar
  • 7 gr levadura fresca
  • 1 huevo
  • 60 gr leche
  • 1 palo de canela
  • Un par de tiras de piel de naranja y de limón
  • Media cucharada agua azahar
  • 30 gr mantequilla
  • 1 limón para rallar piel
  • 1 huevo batido para pintar
  • Pizca de sal
  • Fruta escarchada
  • 20 gr azúcar para decorar

En la cima del roscón descansan, resplandecientes de color, diversas frutas escarchadas que simbolizan las piedras preciosas y joyas que lucen las coronas de Melchor, Gaspar y Baltasar, los Reyes Magos. Aunque hay algunos a los que no les gustan las frutas escarchadas ¡Incomprensible! ¿A que sí? Bueno, bromas aparte, lo cierto es que hay poca gente a la que no le guste un trocito de un buen roscón de reyes en estas fechas.

Como casi todo en el mundo de las tradiciones, las cosas van cambiando. Hace años únicamente era posible encontrar el roscón de reyes en unos días muy concretos centrados en torno al 6 de enero. Ahora ya podemos encontrarlos semanas antes de principios de año, como un dulce más de las propias navidades.

Dulce ancestral cuya primera referencia encontramos en la época romana en un formato bastante más tosco que el actual, fue evolucionando con el paso de los siglos y cuentan que este llegó a España desde Francia en el reinado de Felipe V. El tradicional es sin relleno, pero poco a poco lo hemos ido abriendo y rellenándolo de lo que más nos gusta, lo que ha hecho que el roscón de Reyes se haya hecho incluso más popular y del gusto de más gente. Por supuesto, puestos a rellenar, tenemos que recordar lo de los regalitos que nos encontramos en su interior. Tenemos dos opciones, una figurita que nos corona como reyes si la encontramos, y un haba, que nos hace pagar el dulce.

A POR EL ROSCÓN

En primer lugar tenemos que hacer lo que se conoce como esponja o masa madre, que es un fermento previo para ayudar a la masa y dotarla de olores y sabores especiales. Para ello, mezclamos y amasamos los ingredientes de la esponja, los 45 gramos de harina fuerza, los 25 de leche y 1 gramo de levadura fresca. Tapamos y que repose tres horas a temperatura ambiente. Podemos hacerlo también la noche anterior y, entonces, lo dejaríamos una hora a temperatura ambiente y luego lo meteríamos en la nevera.

Para hacer la masa del roscón ponemos la leche en una cazuela y añadimos la rama de canela y las cáscaras de naranja y limón, lo llevamos a ebullición, apagamos el fuego y dejamos infusionar 15 minutos para que la leche absorba los aceites de los cítricos y el aroma de la canela. Después colamos y, cuando se haya templado, añadimos el agua de azahar, que es lo que les da el aroma característico a los roscones.

Por otro lado, en un bol mezclamos la masa madre desmenuzada en trocitos con la harina, levadura, sal, un poco de ralladura de limón y dos huevos y mezclamos todo. Vamos incorporando la leche, pero en distintos momentos según vamos amasando. Sacamos esta masa a una mesa y tras dos o tres minutos de reposo, amasamos suave otros dos minutos. Abrimos la masa, ponemos en el centro la mantequilla fría y vamos amasando para que se incorpore la grasa a la masa. Al principio se va a desligar la masa, pero la mantequilla se irá absorbiendo poco a poco, no se preocupen. Amasar diez minutos, tapar y dejar reposo dos horas a temperatura ambiente.

Tras este tiempo, amasamos con suavidad para sacar el gas de la masa, hacemos una bola, tapamos y quince minutos de reposo para que pierda tensión. Entonces le damos forma de rosco, ponemos sobre papel de horno, pintamos bien con huevo, tapamos y dejamos reposar una hora y media para que complete la fermentación. Volvemos a pintar con huevo y ponemos encima fruta escarchada y azúcar. Horneamos a 180 grados con calor arriba y abajo y con ventilador si se tiene unos quince o veinte minutos, vigilando el tostado porque ya se sabe que cada horno es distinto. Y ¡ya tenemos nuestro roscón de los Reyes Magos! Luego ya podemos abrirlo al medio en toda su extensión y rellenarlo con lo que más nos guste…con nata, crema, chocolate, mousse o con un poco de todo. Lo que es importante es que los rellenos sean consistentes para que aguanten el peso de la parte superior del roscón sin desparramarse todo. Espero que tengan una feliz noche y día de los Reyes Magos.

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