EL RUBICÓN
Las víctimas, lo único
Qué difícil resulta hablar cuando lo que se requiere es silencio. Un silencio en recuerdo a las víctimas de la terrible tragedia ferroviaria de Urda en Toledo, la segunda tras la de Adamuz en poco más de nueve meses. Una tragedia, otra más como la de Adamuz o la Dana de Valencia, que resulta insoportable y que urge que se aclare qué sucedió y cómo se produjo. Lo exigen las víctimas, los heridos y sus familias. Pero no se engañen este silencio en las plazas de todas y cada de las ciudades y pueblos de Castilla y León sólo va a durar eso, un minuto, ni uno más. Después de ese minuto de silencio, sólo roto por los aplausos del final, aparecerá la política, la política más rastrera. Aquella que va a comenzar a tirarse los muertos del trágico accidente ferroviario de Toledo a la cabeza.
Esa política a la que le vale todo para su rédito particular y partidista. Y mucho más ahora, en plena precampaña electoral, que no se le llama campaña por aquello de cumplir con el mandato de los tiempos electorales que marca la
ley, que desembocará en las urnas el próximo 29 de noviembre.
Una precampaña y campaña que va a sacar lo peor de la política y de los políticos, al tiempo. Si es que no lo está haciendo ya. Dicho lo cual, el silencio y el respeto a las víctimas de esta nueva tragedia en la línea de alta velocidad no significa restar un ápice a la exigencia de reclamar que se den todas las explicaciones desde los organismos que se encargan de controlar y velar por la seguridad de la red ferroviaria del país. Y el primero de todos tiene que ser el ministro que ostenta la cartera de Transportes y Movilidad y Sostenible, Óscar Puente. Y tampoco resta un ápice en exigir que se depuren todas las responsabilidades.
Pero lo que no puede ser es que se echen las víctimas a la cara y, mucho menos, con el único afán de obtener un rédito político. Las víctimas son lo primero y lo único que la política y los políticos deben tener en su frontispicio, pero no para a hacer uso de ellas con el único afán de rascar votos ese 29 de noviembre en el que los ciudadanos vuelven a estar llamados a las urnas. Eso es rastrero. Y mucho me temo que así va a ser. Y para muestra, los mítines de Santiago Abascal en Valladolid y en Ávila. A veces harían bien estos p0líticos en pararse a pensar en lo que está esperando de ellos la gente. No su gente, esa que le es correligionaria y les acompaña allí donde van a dar su mitin de precampaña, ahora, y de campaña, después. ¿Tan difícil es parar para guardar el respeto que exigen y merecen las víctimas, después de una tragedia de esta magnitud? Piensen y reflexionen, que no lo harán. Las víctimas son lo único, dejen de utilizarlas para su beneficio electoral.