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La semana pasada vi con mi hijo la película ‘Animals’, de Ben Affleck. En poco más de hora y media, pone contra las cuerdas el maléfico infantilismo de la polarización, carga contra la posverdad que nos preside y concluye que cualquier político de cualquier signo nos representa a todos en lo que menos nos gusta: tan sólo somos animales que cuentan historias a conveniencia. De hecho, al día siguiente se manifestó un tipo en Castilla y León que consideraría esa sesión de cine como adoctrinamiento.

El consejero de Cultura por VOX, Alberto Díaz Pico, anunció el tráiler de una cinta de terror sobre cerrar o abrir el grifo de subvenciones según su ideología, y menospreció a la Seminci de Valladolid si en su selección no aparecen títulos que le plazcan, en una maniobra más para poner en aprietos al PP, siempre en busca del sorpaso perdido.

Por su magnífica interpretación de villano, digna de la película ‘Intolerancia’ de Murnau, el PSOE y la izquierda deberían agradecer al consejero de VOX que les haya convertido en adalides de la libertad creativa. Tiene lo suyo.

Porque, si le he entendido bien, en nombre de mi libertad y de mi dinero, Pico perseguirá wokes como McCarthy perseguía comunistas en Hollywood. Más cutre, pero con el mismo fervor.

Es curioso, al igual que McCarthy, Pico se licenció en Derecho y fue militar antes de entrar en política y cargar –para sobresalir en ‘Producciones Abascal’– contra ese mundo del cine que es, o posturea como, de izquierdas.

En su lista negra mete también a la Seminci, un festival creado como Semana de Cine Religioso, que ha sobrevivido con el más difícil de los géneros: mirar al ser humano. Al ponerlo en el punto de mira, el de VOX le ha dado nuevos aires y motivos. Hombre, un aplauso para Pico.

El protagonista de ‘Animals’, de Affleck, también es un licenciado en Derecho y exmilitar, pero quiere ser un alcalde digno y en unas horas tendrá que perder su apariencia civilizada a la fuerza.

La trama de Díaz Pico compite en amargura con la del filme de Affleck, no por talento, sino porque es real. Nuestro consejero de Cultura se arremanga voluntariamente su toga, se baja el uniforme y quiere empuercar el legado del fallecido director de la Seminci, José Luis Cienfuegos. El mismo que resistió, en el último año de su vida, un sinfín de insultos y amenazas por programar una producción israelí.

Hasta aquí lo de la libertad; se me olvidaba que el señor Pico también quiere defender mi dinero. Bueno, hay partidas superfluas de todas las administraciones que chupan más del contribuyente que ‘CampeoneX’, ‘Torrente Presidente’ o ‘La Bola Negra’. Fíjese, no he visto ninguna, pero seguro que todas conllevan su carga ideológica, como cualquiera de Affleck, porque la ideología neutra no existe. Si de ahorro se trata, es de sentido común que prescindamos de su comité de censores. Al fin y al cabo, su guion es viejo y malo.