Castilla y León aguanta
Se ha hecho público el informe que recoge el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes 2025, conocido comúnmente como informe PISA, dictamen emitido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, institución internacional que trabaja para diseñar políticas públicas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, si bien, en este caso, en materia educativa. El resultado que arroja es muy preocupante. Sin embargo, Castilla y León, gracias a la labor desarrollada por la Junta de Castilla y León, por los Centros educativos autonómicos, por las profesoras y por los profesores de nuestra comunidad, ha aguantado y se mantiene en altos puestos de la evaluación hecha por este organismo internacional con sede en París. España desciende en aspectos que son determinantes en la educación del alumnado que se forma en las escuelas nacionales. No obstante, en Castilla y León se conservan prácticamente los mismos datos. El informe se pronuncia en términos muy similares a los del año anterior.
Puede que demos poca importancia a esta situación. Sin embargo, la tiene. No podemos olvidar que los que trabajen en nuestras ciudades en pocos años son los que ahora se están formado en las aulas, y que los comportamientos y conocimientos que lleguen a adquirir en estos momentos serán los que retengan y absorban en clase. Los que hoy están en proceso educacional a todos los niveles, serán los profesionales del mañana que calcularán correcta o incorrectamente las fórmulas para la construcción de un puente o la instalación de una caldera, que realizarán operaciones quirúrgicas con mayor o menor éxito, que defenderán con criterios de justicia y ética, si los tienen, en los Tribunales de Justicia, que diseñarán y dirigirán las edificaciones de las viviendas en las que habitaremos y que enseñarán a nuestros hijos y nietos los rudimentos para leer, contar y escribir.
Pues bien, uno de los índices más preocupantes y sobre el que tenemos que trabajar, especialmente los educadores, es el que evidencia la disminución de la capacidad lectora. Si los estudiantes no entienden lo que leen, mal vamos. La capacidad y entendimiento de lo que lean es clave para el posicionamiento que las personas van a tener en el mundo cambiante en el que vivimos. Por ello, el apoyo institucional, legal y operativo a los profesores tiene que ser una prioridad absoluta. Nos jugamos el futuro.