MENSAJES CRUZADOS
El paro y el verano
Curiosamente, y a pesar de que el paro suele bajar durante el tiempo de verano, este año ha repuntado considerablemente en Castilla y en León; y de ese modo se nos anuncia que, a pesar de los pesares, no somos capaces de salir del triste atolladero. Valladolid marca los máximos y, por lo tanto, ese amenazador rumbo que desboca las halagüeñas conjeturas que habíamos sido capaces de imaginar; porque la cruda realidad nos dice que han sido destruidos, durante este tiempo vacacional y solamente en Valladolid, más de un millar de empleos, y para Valladolid son muchísimos, muchísimos empleos. Las demás provincias de nuestra comunidad autónoma siguen a la zaga en el estrepitoso declive de la economía española que no hace aguas por todas partes. Los datos son preocupantes para la comunidad autónoma que se debate entre las ansias de progreso y la brutal decadencia de las zonas rurales que son siempre paganas con los peores resultados. Todo es como siempre. Nada cambia. Incluso los fuegos, que todos los veranos nos visitan, han vuelto a herir de gravedad los paisajes y paisanajes que ya están acostumbrados a que cada año ardan sin piedad miles y miles de hectáreas, y son escasas las posibilidades de que los que ahora gobiernan sean capaces de diseñar un plan que aleje definitivamente esta repugnante lacra que está acabando con parte importante de lo que somos y de lo que hemos sido a lo largo de la historia. El sector agrario – que es otro de los sectores que no terminan de enderezarse. Ya que también se queja de que su rentabilidad no está – ni mucho menos – a la altura de lo que debería estar. Por esa razón a los políticos que deciden por nosotros en la Comunidad de Castilla y León no les queda más remedio que prometer y prometer y seguir prometiendo ayudas a los agricultores que no levantan cabeza, a pesar de que el mundo que hemos creado sea dada día más consumista. Así es del modo en el que sectores económicos que nos tocan de lleno siguen imbuidos en un periplo que continúa alejando a los jóvenes y que apenas les ofrece oportunidades. Este mismo año muchos jóvenes formados e ilusionados volverán a dejar nuestras nueve provincias para ir a buscar el futuro en lugares con futuro.
Castilla y León está de capa caída. Todo lo que nos afecta se desborda por donde no debería de desbordarse. Pues a pesar de que nuestros campos se han llenado de placas solares la luz sigue subiendo y seguirá subiendo sin remedio. Porque los intereses generales no tiene nada que ver con la realidad que afecta a las familias. La economía y la política van de la mano en este momento difícil y complejo en el que las fatuas promesas ya no sirven para nada… Nos quejamos y preocupamos mientras nuestros políticos están de vacaciones.