Las comparecencias, sin sentido

CONSEJEROS DEL NUEVO GOBIERNO
No tiene mucho sentido, por no decir ninguno, la ronda de comparecencias de los consejeros de la reeditada coalición de gobierno entre PP y VOX. ¿Para qué van a comparecer, si apenas han aterrizado y van con la prudencia de la marmota en la confección del organigrama del gobierno? De momento faltan por nombrar la mitad de los altos cargos o más. No está ni la primera línea completa. Faltan viceconsejeros. Y del resto, lo que te rondaré morena, a la vista de lo que ocurrió hace cuatro años con VOX y no hace tanto en el ejecutivo de Aragón. En esta ocasión, el PP ha estado más complaciente, y ha ralentizado su ritmo para que no se les vean las costuras y las dificultades a la parte minoritaria del ejecutivo. No es por generosidad, el PP lo hace por egoísmo, porque al fin y al cabo el gobierno es de Alfonso Fernández Mañueco. No es un sistema cooperativista. Y así es como quiere Mañueco que se vea y se identifique el ejecutivo, como un cuerpo común, en el que, con el paso de los meses, seguramente VOX querrá hacer de su capa y sayo, y dentro del propio VOX habrá quien intente ir a lo suyo.
Pero bueno, al PP le conviene pasar el trago de las comparecencias ahora en pleno final de julio, con el personal en la playa o preparando la sombrilla. De esta forma, también recibe oxígeno el ejecutivo, mientras las miradas de políticos y periodistas recalan en las Cortes de Castilla y León, esa institución cada día más denigrada y de escaso interés público. El único momento en el que los políticos, de uno y otro signo no quieren que las miradas se depositen en las Cortes es cuando trajinan en el cuarto oscuro los sueldos, dietas y otras prebendas, como intentó hacer la semana pasada el grupo socialista, cuyos dirigentes no ponen un pie en el lugar de trabajo. Cómo será el asunto, que las Cortes es el único organismo que, a día de hoy, no tiene control laboral y de horarios, como sí tienen todas las instituciones, administraciones públicas y cámaras nacionales. Sólo tienen que preguntar a sus compañeros. Una de dos, la oposición se equivoca de forma inadmisible si cae en la trampa de las comparecencias ahora de los consejeros o es que va a favor de obra de Mañueco. Lo cual, aunque esperpéntico, empieza a ser la versión mas probable. El PSOE parece encantado de seguir gobernando la oposición, como lleva haciendo los últimos 40 años en Castilla y León. Porque tanta desidia y torpeza es difícil de aceptar en un órgano supuestamente colegiado. Lo cierto es que viven de maravilla sin pisar por las Cortes y con sueldos de 105.000 euros al año, además del uso indiscriminado de los coches oficiales, conocidos como los Falcon de las Cortes.
No hay contenido ni argumentos para controlar al gobierno, en un gobierno recién aterrizado. Sería más lógico dar cien días para que luego el ejecutivo explicara sus planes para el mandato y la oposición pudiera ofrecer sus alternativas, además de su crítica y control a la acción de gobierno. Pero sabiendo a qué atenerse cada uno. Puro sentido común. Lo contrario, justificar la incompetencia, pero no el trabajo y la presencia en el puesto laboral.