PENSAMIENTOS INTRUSIVOS
SoriaGomorra
N quiero ser impertinente, pero necesitaría con cierta urgencia que me aclararan de una vez un detalle de la conocida como Operación Fuentona, donde se intentan esclarecer supuestas corrupciones en el Ayuntamiento de Soria. ¿Me podría responder algún responsable de dicha operación si es costumbre arraigada en Soria avisar con antelación de un registro? Es decir, lo ocurrido la pasada semana cuando una parte porcentual significativa de la población soriana sabía un día antes que otra parte de la población no menos significativa iba a acabar investigada o detenida ¿es excepción o norma?
Puedo asegurar que están muy pendientes de la respuesta cierto tipo de ‘emprendedores’ para vivir y/o invertir en Soria, si es un lugar donde las fuerzas de la ley y el orden tienen la urbanidad de dar aviso antes de su visita. Pronto esa parte de la España vacía ya no lo estaría tanto: allí, una nave con cobre robado; aquí, otra donde crece lozana la ‘maría’; el taller de Manolo desmontando sólo coches de lujo. No faltaría una flotilla para repartir y enterrar residuos ni ese alijo en la cuba del merendero y otro en el jamón hueco... Ah, ¡despertarse con el canto de los gallos de pelea para dar de comer a feroces pitbulls… después de una noche de una timba! ¿Cuántas sociedades de blanqueo habría por metro cuadrado?
Todo fenomenal hasta que apareciera alguien flotando en La Fuentona.
Aún con esta visión de futuro, me asombró en el presente la sigilosa detención del temible capo Domenico Paviglianiti ¡en Soria! Vi su foto, vi sus ojos y se me heló la sangre en plena ola de calor. Sí, hay quienes creemos que el crimen organizado internacional es el mayor peligro de una sociedad democrática y que en España no se le presta ni atención ni medios suficientes. La detención de Paviglianiti fue un motivo de alegría, el Día del Orgullo Policial, pero también un motivo de preocupación. ¿Qué vieron o qué no vieron los ojos de Domenico para considerar Soria un lugar seguro?
El joven maestro Roberto Saviano, autor de Gomorra, nos enseñó que una llamada de aviso de las autoridades a un investigado podría ser legal, pero nunca legítima. Que lo que se investiga en el Ayuntamiento de Soria tiene el nombre, acuñado hace más de 20 años, de asunto de ‘ecomafia’. Que el exalcalde de esa ciudad durante 20 años y ahora arrojado a la política regional tiene, a ojos calabreses, madera de picciotti, y que procuradores preocupados por cobrar más sin control -como hemos descubierto esta semana- son lo que se conoce en la ‘Ndrangheta como personas razonables. En fin, hemos tenido suerte de que el señor soriano de los preavisos librara ese día y así Paviglianiti no estuviera a salvo en Soria. Si se hubiera largado a otra parte hubiera corrido la voz de ‘terreno seguro’ entre sus contactos. Seríamos SoriaGomorra.