Diario de Valladolid
Carlos Pollán y Alfonso Fernández Mañueco se estrechan la mano en la toma de posesión del nuevo Gobierno de Castilla y León.

Carlos Pollán y Alfonso Fernández Mañueco se estrechan la mano en la toma de posesión del nuevo Gobierno de Castilla y León.ICAL

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Es posible que Carlos Pollán lo desconozca pero se le abre una encrucijada política, pero de consecuencias devastadoras si elige la senda equívoca. Esa vicepresidencia es oscura, como la noche de Invernalia, y alberga horrores. Él puede cambiar los acontecimientos y optar por ser el buen tipo que en esencia es o encaramarse al abismo de los engreídos, arrogantes y ególatras, donde la vanidad es el eco del olvido. Para muestra, un Igea. No ayuda desembarcar procedente de la torre nacarada, que en Castilla (y León) al inquilino lo embruja y lo distancia de la realidad común. Sin nadie que, de cuando en vez, advierta, con insolencia infantil, que el emperador va desnudo. La política y sus sujetos se han adornado de flamencos, con todas las palmas de la mano por única virtud, y han denostado a centuriones que a la vera de los generales romanos, serviciales, les advertían, tras las hazañas:memento mori. Haber caído en las redes del lado oscuro de La Estrella de la Muerte, impecable símil de las Cortes CyL, a la rencor y la ira te lleva. Como dejarse subyugar por La Cuneta de Castilla, como Kaa, la pitón longeva de El libro de la selva, que hipnotiza a Mowgli mientras le estruja los cuartos. El camino del lado oscuro fácil es. Pollán tiene en su mano revertir el curso de los acontecimientos en el Monte del Destino. La alternativa es aspirar a una plaza en Os Resentidos. Sin instrumentos a elegir. Las maracas de Machín se las quedó Igea. Su sucesor, Gallardo, optó por la zambomba de las Muñecas de Famosa. Siempre está disponible el palitroque y la botella estriada de Anís El Mono. La maldición reside en el cargo, no el inmueble. Rosa Valdeón, que culminó su carrera política encaramada con el coche a una glorieta a las afueras de Salamanca, nunca habitó el ‘ala oeste’ de Presidencia. Lo generoso de Dios es que nos hizo imperfectos, pero tuvo la cortesía del libre albedrío. Que conste que Pollán es un buen tipo, por mucho que le ofusque la crítica y la verdad.

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