Diario de Valladolid

La generación de empleo consolida su músculo en la era Mañueco

Trabajadores en la planta de carrocerías de Renault en Valladolid, en una foto de archivo.

Trabajadores en la planta de carrocerías de Renault en Valladolid, en una foto de archivo.ICAL

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Buen dato. Eso es lo que reflejan las cifras del paro hechas públicas por el Ministerio. Un buen dato para Castilla y León y para el conjunto del país. Y lo es gracias a las políticas y políticos de aquí y de allá, de Castilla y León y a nivel nacional. El empleo funciona porque confluyen políticas activas desde múltiples administraciones y, sobre todo, porque existe un tejido empresarial, empresas y empresarios, que arriesgan y generan puestos de trabajo.

Sin embargo, detrás del optimismo de las cifras macroeconómicas se esconde, también, y justo es reseñarlo, la brecha entre el coste de la vida, que sigue subiendo, y los salarios, que no lo hacen al mismo nivel y sigue devorando el poder adquisitivo de los ciudadanos y ensanchando una brecha salarial que precariza la vida de los trabajadores, especialmente de los jóvenes. De ahí que se haga necesario, por no decir obligado, que se articulen medidas y políticas que vengan a incentivar y a fomentar aún más el empleo y las oportunidades, sobre todo entre los jóvenes.

Lo que sí dejan patente estos datos y las buenas cifras es el mal lugar en que se quedan aquellos agoreros que, un día sí y otro también, vienen augurando el apocalipsis en la Comunidad. Apocalípticos a los que los buenos datos de bajada del paro y aumento del empleo, por encima del conjunto del país y en el furgón de cabeza de las comunidades, les dejan sin argumento y en un mal lugar. Y es que resulta llamativo observar cómo estos apocalípticos ante cualquier indicador adverso en Castilla y León corren a atribuírselo a las políticas la Junta y cuando es bueno, como ahora, el éxito se lo dan a Pedro Sánchez y su Gobierno. Claro que a la inversa, también sucede. Lo que dicta la madurez en política, o así debería ser, es reconocer que la creación de empleo responde tanto a marcos regulatorios estatales, como a la gestión de las competencias autonómicas. Pero sin olvidar que quienes generan ese empleo son empresas y empresarios que arriesgan.

La realidad, y eso es algo que también dicen los datos y las cifras, es que la generación de empleo se consolida en Castilla y León en la era Mañueco. Principalmente en los últimos cinco años, con un gobierno en solitario y en coalición, pero el máximo común múltiplo es el mismo, Mañueco. El reto debe se afianzar y hacer crecer aún ese músculo de generación de empleo, sobre todo entre los jóvenes.

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