EL RUBICÓN
Desierto
Enero avanza y se encamina inexorablemente hacia ese día 19, en el que Alfonso FernándezMañueco disolverá las Cortes, ya saben ese mausoleo que se asienta en la avenida de Salamanca de Valladolid, y pulsará el botón de la convocatoria electoral. Objetivo cumplido, llega al final de la Legislatura y lo hace más tranquilo que el bomba.
A él estos de la derecha extrema, los de la España que madruga... a veces, no podrán decirle como en Extremadura y Aragón aquello de que adelanta las elecciones para tratar de quitárselos de encima, para nada. Anda que no le habrán pedido veces a Mañueco estos de derecha extrema el que adelante las elecciones. Casi tantas como los del PSOE del de las tierras altas de Soria. Bueno, tantas como el PSOE va a ser que no. Básicamente porque el de las tierras altas sorianas, sí el de nombre Carlos y apellidos Martínez Mínguez, no ha hecho casi otra cosa que pedir que las urnas lleguen antes del final del mandato. Que si no tenía presupuestos, como si Pedro Sánchez gobernara a golpe de presupuestos por año; que si no contaba con una mayoría suficiente para sacar adelante sus propuestas, como si Sánchez gobernara con una amplia mayoría holgada y consolidada.
Pues nada, todo llega y las elecciones autonómicas, tan ansiadas por el de las tierras altas y los de la derecha extrema, ya están aquí, a apenas dos meses vista. Es verdad que no son adelantadas, pero son elecciones al fin y al cabo y en ellas los castellanos y leoneses decidirán quién quiere que les gobierne los próximos cuatro años. Por lo pronto, estos comicios ya traen consigo algo bueno, el no tener que volver a escuchar a ciertos personajes de la política a los que tanto les gusta escucharse. Para ellos les ha llegado el campana y se acabó, políticamente hablando. Que tanta paz lleven como descanso dejan y que su nueva vida, lejos de esa política que tanto les gustaba para engordar su ego, les traiga algo de paz.
Una paz que es justo la contraria a la guerra con la que Pedro Sánchez y su financiación autonómica, pactada con Oriol Junqueras, lanza al de las tierras altas de Soria al ruedo de la campaña electoral. El Gobierno de Sánchez le pone en suerte el morlaco de la financiación para que Carlos Martínez lo lidie, mientras Mañueco observa tranquilo desde el tendido del siete. Y es que así se las ponían a Fernando VII. Sólo una pregunta para el de las tierras altas, cuando Sánchez venga a hacer campaña a Castilla y León, ¿le dirá aquello de su financiación es tremendamente injusta para Castilla yLeón? Apuesto que no. Le aplaudirá a rabiar y venderá las bondades de su Gobierno y su financiación. Martínez está a un paso de pedirle a Mañueco que declare el proceso desierto.