La Junta debe adaptar las ayudas al alquiler a la realidad del mercado

Edificios de viviendas.
La vivienda se ha convertido sin duda en el gran problema de este país y de esta Comunidad. Porque los problemas de unos son los problemas de todos. Pero especialmente es un problema para los jóvenes y para los que llegan a esta tierra en busca de un proyecto de vida. Y la vivienda es, con el empleo, el principal cimiento de cualquier proyecto de vida personal o familiar. Es cierto que la Junta ha implementado notablemente las cuantías destinadas al alquiler, a la compra, y más concretamente a los jóvenes. Igual que ha dado un impulso, que todavía tardará en verse, a la construcción de vivienda pública. Y este ya no sólo es un problema de las ciudades, asediadas por la conversión de las viviendas de alquiler en pisos turísticos, con una rentabilidad más elevada y veloz. Es un problema de también del mundo rural, donde las empresas se las ven y se las desean para afrontar inversiones y expansiones por falta de un parque de viviendas que atraiga la mano de obra necesaria.
La realidad es vertiginosa, mucho más veloz que la política burocrática y en ocasiones la arrolla. Las tarifas de alquiler, de 500 y 550 euros mensuales, según las dos únicas áreas geográficas implantadas por la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, que dirige Juan Carlos Suárez Quiñones, no concilian con la realidad real. Sólo hay que echar un vistazo a los portales inmobiliarios para comprobar que por esos precios en las capitales ya no quedan ni cuchitriles o zulos, que es lo más parecido que se puede encontrar con esas ofertas de alquiler. Y en los pueblos cercanos y no tan cercanos a las ciudades, las tarifas andan por esas cifras. Alguien en la Dirección de Vivienda debería hacer este sano ejercicio de conocer la realidad para adaptar la normativa a ella. Porque adaptar el mercado a la normativa es tarea imposible.
El precio de la vivienda se ha disparado y el de los alquileres se ha puesto desorbitado. Es un síntoma de que la economía es dinámica, se mueve y no llegará, al menos pronto, el apocalipsis de los profetas hipotecados al todo mal.
Este es un asunto que ha advertido el PSOE en las Cortes, poniendo como ejemplo el caso de Soria, donde sólo dos del medio centenar de pisos en alquiler cumplían las condiciones de precio para acceder a la ayuda, asumiendo que el criterio de los ingresos esté en por debajo del umbral exigido.
La política también se hace útil cuando se detectan errores o desajustes y se corrigen. La Consejería de Quiñones está a tiempo de hacerlo y afinar los umbrales de los alquileres al mercado.