La deriva autodestructiva y peligrosa del PSOE de Carlos Martínez

El secretario general del PSOECyL, Carlos Martínez.
EL PSOE DE Castilla y León, se ha dado de bruces contra su propia realidad. Que toda su estrategia para conquistar en las urnas Castilla y León, una tierra que se le resiste desde hace 39 años, se centre en los incendios de verano y el consejero Juan Carlos Suárez Quiñones es una estrategia fallida a todas luces. Las luces, antes que las navideñas, le despertaron del fuego de la radicalidad a Carlos Martínez este domingo en la ridícula manifestación orquestada para echarle a la cara los rescoldos de la tragedia a Mañueco. Esa es toda la estrategia que tiene. O al menos toda la que han exhibido. La tragedia no puede ser una coartada estratégica. El PSOECyL ha entrado en una deriva autodestructiva y peligrosa para un partido que aspira a gobernar.
Carlos Martínez, el alcalde ausente, el diputado provincial ausente, el secretario autonómico ausente y el candidato ausente debe optar definitivamente por estar en algo más que las suntuosas giras internacionales de la Federación de Municipios y Provincias (FEMP). Debe optar por estar en Castilla y León y empezar de una vez por todas con su cometido, que era el de suplir a Tudanca y poner fin a la década ruinosa del tudanquismo. Está haciendo todo lo contrario. Él y su supuesto equipo de dirección, que han optado por la cómoda posición el tudanquismo, que era la constante ausencia. La manifestación del domingo en León, con apenas mil asistentes, siendo más que generosos, es su primer gran ridículo. Y eso que estaba avisado y organizaciones como UGT habían emitido síntomas más que claros, borrándose de ese esperpento tutelado por el PSOE de Valladolid, con la portavoz parlamentaria, Patricia Gómez Urbán, a la cabeza, alentada por Comisiones Obreras, una organización sindical dispuesta a ir al abismo político de tanta alineación política que muestra con el PSOE desde los tiempos de su antiguo secretario general autonómico. Su sucesora ha optado, como el refrán, por seguir la linde.
Carlos Martínez ha perdido unos meses preciosos entre tanto viaje internacional de placer bajo la coartada de la FEMP. Tiene que dar un giro inmediato. Centrarse en su puesto y papel de líder del principal partido de la oposición. En alternativa real al PP. En una convicción de Castilla y León a través de un proyecto serio y real, no amparado en el griterío y el meme constante, más propio de los vagos e indolentes. Tiene que dejar la Alcaldía, y con ello la Diputación de Soria y, por añadidura, los viajecitos y centrarse en Castilla y León, territorio que ha demostrado que desconoce profundamente a menos de cuatro meses de las elecciones. Corre el riesgo de sufrir un varapalo antológico en las inmediatas urnas.