Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

Esta vez me referiré a ese tercer estado que seguramente se sitúa entre los dos estados definitivos: la vida y la muerte. Un estado intermedio, ambiguo y disoluto que emerge de la investigación y del pensamiento de algunos científicos y filósofos que pretenden dilucidar sobre asuntos alejados de lo que está representado en lo que ya conocíamos. Y, puesto que son aspectos que, en principio, podrían interesarnos, ahondo en la idea que determina que entre el fin de la vida y la irremediable llegada a la muerte quizá pueda vislumbrarse una nueva concepción –a veces especulativa– que induce a pensar que esos marcos de pensamiento difuso están definidos desde que el mundo es mundo, aunque tienen gato encerrado. Porque nuestro proyecto biológico es mucho más complejo de lo que somos capaces de imaginar. Sobre todo cuando ahondamos en asuntos que forman la esencia viva de lo que hemos sido desde hace miles de generaciones. Ya que estamos formados por células que en ocasiones participan en la plenitud de la vida de modo independiente, aunque yo soy yo desde la sustanciación y la conjunción de todas y cada una de las células que armonizan mi cuerpo. Pero cada una de esas células no son yo. Son simplemente entes minúsculos e independientes los unos de los otros... aunque algunos estudiosos se han dado cuenta de que parte de esas células no mueren definitivamente cuando creemos que ya ha muerto el individuo. En ese dislate, e incluso en ese instante brota la profundidad de una conjetura que nos permite seguir siendo vida a pesar de la muerte. Doné células madre a mi hermano porque padecía una enfermedad y éramos compatibles. Esas células que vivían en mí ahora viven en él. Ya no siguen siendo parte de lo que soy ¿Antes lo fueron? Prescindiendo de millones de ellas sigo siendo lo mismo que antes, o eso creo.

Tales conflictos del pensamiento me llevan a imaginar que la muerte y su tremendo final son solamente versiones de lo que representó la verdad tangible o intangible de todos los seres humanos que han poblado La Tierra desde hace miles de generaciones, en distintas culturas.

Y si las células que nos forman son independientes de nosotros, quiere decirse que en su estructurada y misteriosa organización laten las secuencias que conforman la verdad que no soy capaz de comprender. Creo, por todo ello, que ese tercer estado latente y sorprendente está impreso en las implicaciones que nos delimitan, para que podamos tejer toda una imagen que se representa en la ciencia y también en el misterio, ya que nuestras capacidades cognitivas dejan mucho que desear. No son capaces de entender esto que no entiendo.

tracking