Sánchez aviva la llama

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visita la base de la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales, Brif, de Tabuyo del Monte (León)
A falta de realidad, buenas son ruedas de prensa. Al delegado del Gobierno le han encomendado la tarea de mantener viva la llama de los incendios con la que intentar chamuscar al PP, mientras Sánchez alimenta la estrategia de alimentar a VOX para salvar la primera reválida que tiene por delante, las autonómicas de Castilla y León en marzo venidero. En Sánchez todo es estrategia con la que minar al contrario. Ya sea en bici o hidroavión. Es un gato con 14 vidas, no como el que se lleva al agua el virtual candidato de VOX. ¿Recuerdan que allá por finales de julio la UCO le había dado la extrema unción? Pues ahí lo tienen, trotando con la fuerza de un Vingegaard escalando La Bola del Mundo rumbo a su primera Vuelta, la del genocidio y otras patrañas. El caso es criminalizar a los deportistas más admirables que existen, tanto por sus gestas como por su humildad en la gestión de su estrellato. Son ciclistas. Solo ciclistas. Enormes ciclistas. Portentos sobre dos ruedas. Ni llevan metralletas, como los de Hamás de los jamases en sus masacres, ni están adiestrados en kale borroka para arruinar legalidades. Solo ciclistas cuesta arriba. Pero el caso es que en Castilla y León Moncloa no quiere que la tragedia del fuego deje de humear. Y le han dado instrucciones cotidianas a Nicanor Sen. Es un hombre prudente, bien domado. Y allá se lanzó ayer a hacer recuento de guardias, soldados, brigadistas y metros de manguera un mes y pico después de que estallara el infierno, con la gente esperando las ayudas, no los recuentos. Pero el caso es que a Sen le sale, de natural, la sinceridad más que la rabia y a Moncloa se le torció la estrategia y el morro. Veremos desfilar a ministros dramatizando en su ignorancia, avivar la llama del fuego a ver si crece VOX a costa de que no medre el PP. Y VOX, ávido, quieto en la mata. Con eso Sánchez tendría suficiente para tirar otra temporada hasta las andaluzas y coronar mandato. Y luego, a volver a tirar los dados de las urnas.