«Capitán pirata»
Mal empezamos. ¿Qué pensar de un político que en las fiestas de nuestra Señora –Agosto del año pasado–, «con diez cañones por banda/ viento en popa a toda vela» se presentó en Tardelcuende (Soria) en un papa móvil, repartiendo bendiciones e indulgencias pontificias con una escobilla del retrete? Poco o nada, por mucho Alcalde que sea de Soria y por mucho Secretario General que sea ahora del Partido Socialista en Castilla y León. Qué sé yo, pues que estamos –siguiendo a Espronceda en La Canción del Pirata–, ante otra raya, ante «otro confín» que hace chiribitas con «Asia a un lado, al otro Europa./ Y allá a su frente Estambul» como si fuera el Moncayo.
Qué faena, qué viraje, qué «blando movimiento» de timón ha tenido que encajar don Carlos Martínez a causa del micrófono abierto que le han clavado en la rabadilla algún compañero de partido en las Cortes de Castilla y León. No ha sido el descuido de un lobo solitario, ni de dos conjurados haciendo de afiladores, ni siquiera de tres zamacones bordando agujeros en una zambomba. No. Han sido cuatro procuradores –Ana Sánchez, José Luis Vázquez, Alicia Palomo, y Diego Moreno– diciéndole al unísono que «no sabe si mata o espanta», que es un «lumbreras», y que en esa cabecita «no queda una neurona». Textual. Todo un motín a bordo del «capitán pirata» que «no corta el mar si no vuela».
El gran estratega, al más puro estilo sanchista de una tiranía para pardales –qué remedio–, ha vuelto a echar mano del papa móvil y del hisopo tardelcondenses: «Cuando las críticas se producen a través de un micro abierto no son aceptadas». O sea, que como hace en Soria, en Castilla y León cambiará la hierba y las flores primaverales por adoquines, adoquines, y más adoquines.