Creado:

Actualizado:

Buscaban los de Ryanair a alguien en política con quien exhibir que ellos mueven los aviones de sitio y los hilos a su antojo. Como en la portada del libro de Mario Puzzo, de cuyo nombre no quiero acordarme. Empezaron a meter fichas. Y oiga, que en la tragaperras de la Junta le salieron las tres cerecitas alineadas con la cara de la Consejería de Movilidad. Y de la noche a la mañana dieron cita a Eddie Wilson, que no es el inventor de las raquetas de tenis. Y muy en línea con la novela de Puzzo, tras el encuentro en secreto, airearon su versión para alimentar su guerra contra el ministro Puente y meter al consejero en un barullo con turbulencias. Muy de fiar no parecen. Sanz Merino es más de trotar caminos que de cuestiones aeronáuticas. También de ingenuidad se puede pecar. Como bien dice Sanz Merino la competencia es de Aena. ¿Entonces para qué se reúne con los de Ryanair en plena tormenta? Muy eficaz, eficiente, competencial, transparente y patriótica no resulta la reunión de dos tipos conversando una hora, sin nada que decirse, con traductores de por medio. Es lo que viene a ser ir a por la lana irlandesa y salir trasquilado como una merina. Tuvo que salir al rescate Carriedo, portavoz de causas entre insólitas e imposibles. A ver, Sanz Merino, a ver qué parte no entiendes que en este país los patriotas no negociamos con pistolas encima de la mesa, que es una metáfora de que no aceptamos conversar con la presión de que te quito el vuelo de Valladolid a Barcelona, y o me das lo que pido o no lo repongo. Vueling vendrá que en evidencia te dejará. No estaría de más saber quién le aconsejó semejante sainete al consejero de ese cuarto de kilo de consejería que hubo que desgajar de la matriz para reequilibrar las ambiciones de VOX en la coalición olvidada. En la terapia de El Montico se les dijo a los altos cargos que este año había que volar por la comunidad a velocidad de crucero. Sin necesidad de protagonizar Aterriza como puedas.