Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

¿Cerrada la crisis de Muface? El Gobierno bolivariano dice que sí. Pero sólo han abierto un ventanuco. El butrón sigue siendo un coladero y un calvario para los mutualistas. Así que a este servidor, que ha publicado aquí más de diez artículos sobre esta coladura, sigue en sus trece. Aprovecharé la ocasión para decirles a estos políticos que están jugando con la salud de los demás como si fuéramos un apéndice o apendicitis a extirpar. Pero somos lo que somos: ciudadanos libres en una democracia con obligaciones y derechos.

La crisis de Muface se resume en una palabra delirante: invento. Una ocurrencia de Mónica García –a la que llaman «la anti leucemias», y «la pistolitas» por su afán de apuntar al oponente–, y que dirige el Ministerio de Sanidad como si fuera una checa de arte y ensayo. Se le ocurrió suprimir Muface porque es sanidad privada, primera mentira; porque es algo obsoleto e ineficaz, segunda trola; y porque los funcionarios estarían mejor en su Seguridad Social –«la envidia del mundo»–, tercera filfa.

En medio de esta patraña generalizada, urdieron un maravilloso privilegio: que los funcionarios públicos pasaran a la Seguridad Social. ¿Cuántos lo han hecho para ingresar en el paraíso García & Sánchez? En Castilla y León, según este periódico, «un millar». Lo que quiere decir que 74.000 funcionarios –sin contar a sus familiares que también son afiliados– no han picado en el anzuelo, y que pasan de las maravillas bolivarianas. ¿Qué opciones tienen? La protesta, la agitación, y la huelga por «dejación de funciones», según el sindicato CSIF, y por el incumplimiento de contrato de este Gobierno, según los mutualistas, que es más trumpista que Trump.

tracking