Una lista de espera que es obligado reducir mucho más
LA LISTA DE espera es, sin ningún genero de dudas, el verdadero caballo de batalla y uno de los principales problemas que sufre la Sanidad castellana y leonesa. Ese lunar, ese punto negro que enturbia los informes que califican con un notable la Sanidad de la Comunidad y al que siempre señalan los pacientes como el déficit del sistema.
Pues bien, el nuevo gobierno de la Junta y el nuevo equipo de la Consejería de Sanidad, que dirige la consejera de Ciudadanos Verónica Casado, recibe como herencia del ejecutivo anterior de Juan Vicentte Herrera la cifra más baja en cuatro años de lista de espera para ser operado. Y, además, ahora se sabe que esos otros miles de pacientes que no aparecían en la espera quirúrgica no era porque estuvieran ocultos o camuflados, sino porque ellos habían solicitado un cambio de fecha en su intervención o habían rechazado el centro hospitalario que se les había asignado para ser operado. Eso son los datos y, de la misma manera que desde estas mismas páginas se han criticado cuando han sido negativas, es el momento de ponerlos en valor.
La espera se reduce en el segundo trimestre respecto al año pasado, según publica la Consejería de Sanidad y, además, la demora media prácticamente se mantiene. Por hospitales, el Clínico de Valladolid y el de Salamanca lideran la bajada trimestral en las listas de espera y, de hecho, el número de pacientes que aguardan sólo sube en el Hospital Santiago Apóstol (Miranda de Ebro), Palencia y Zamora. Esta tendencia al alza y a la baja también se mantiene interanualmente.
Pero nada está hecho aún. Al contrario, resta aún mucho camino por recorrer. Nada de lo llevado a cabo hasta ahora habrá servido de no lograrse mantener en el tiempo el nivel de esta reducción y, lo que es aún más importante, acabar con los desequilibrios que aún persisten entre hospitales. Como se viene defendiendo desde EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN no es de recibo que un paciente de Salamanca o del Bierzo tenga que esperar más del doble que otro de Ávila o de Palencia, por citar sólo dos ejemplos, para ser operado.
Ese es el trabajo al que debe encomendarse el nuevo equipo de la Consejería de Sanidad en todo lo que tiene que ver con las listas de espera. Ahí se verá la capacidad de gestionar mejor o peor de la que tanto se habla. Llega el momento de pasar de las palabras a los hecho porque si algo debe quedar claro es que nada de lo logrado hasta ahora servirá si no se consolida.
La lista de espera para ser operado tiene aún que reducirse mucho más. Lo logrado es bueno pero a todas luces aún insuficiente.