EDITORIAL

Urgen las explicaciones de la Consejería de Sanidad

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En política, la transparencia no se predica, se practica. Y así se zanjan las dudas sobre las prácticas opacas y oscurantistas. Quien sólo se dedica al ejercicio de predicador apunta más bien al que trata de justificar lo que pregona pero no ejerce. Es muy habitual, demasiado, en la política española. Porque los políticos no creen en la transparencia. Sólo creen en ella para exigirla cuando son oposición o están en campaña. Cuando ejercen el poder o no les vale para sus intereses partidistas o electorales aparcan en un trastero esas hipócritas convicciones de trasparencia y accesibilidad.

Por eso, el escándalo organizado tras desvelar el portavoz del nuevo gobierno que el anterior ejecutivo, del partido con el que ahora gobierna Ciudadanos, que no se olvide, escondió 9.000 pacientes en las listas de espera exige una comparecencia en ruda de prensa específica de la consejera de Sanidad, la doctora Verónica Casado. Pero una comparecencia de verdad y sin tiempo tasado, como hizo su compañera portavoz en las Cortes, Ana Carlota Amigo tras el bochornoso pleno de elección de senadores, entre los que estaba Javier Maroto.

Una comparecencia para ofrecer todos los datos y disipar todas las dudas y sospechas que se han sembrado. Y no es que eso sea sólo un ejercicio de transparencia. Es un ejercicio mínimo de la responsabilidad y la salud democrática que exige cualquier gobierno. Si no saben cómo hacerlo se pueden fijar en Óscar Puente y su ejecutivo municipal que son todo un paradigma de practica la transparencia y la accesibilidad a las dudas y la información oficial.

Algo que por cierto también practicaba sin darse una pizca de importancia el anterior consejero de Sanidad, el psiquiatra Antonio Sáez Aguado, siempre disponible y accesible para ofrecer explicaciones y datos a los medios de comunicación. Mal empezamos si el primer cambio hacia la transparencia es la inaccesibilidad del cargo sustituido. Porque además con el escándalo de las listas de espera supuestamente maquilladas se está generando un clima de confusión que acabará por volverse contra los propios rectores sanitarios, entre otras cosas porque con esas insinuaciones se ha puesto bajo sospecha a cientos de facultativos y gestores que están implicados en la elaboración de las listas.

Y lo que es inconcebible es que sigan sin publicarse las listas de espera tal y como han hecho todas las comunidades autónomas. Las que se publicaban hasta ahora siguiendo los parámetros dictados por un Real Decreto. Si las nuevas autoridades quieren cambiarlos, que lo soliciten. Pero mientras tiene la obligación que no están cumpliendo de publicarlas como hasta ahora se ha hecho. Por supuesto, la comparencia en sede parlamentaria de la titular de la cartera de Sanidad visto el kilombo político que se ha montado, es irrenunciable más pronto que tarde. Que lo haga. Que comparezca ante los medios, que publique las listas de espera, que acuda al parlamento. Verá que sano ejercicio político es actuar así