Un gobierno avalado por la experiencia en la gestión
PP Y CIUDADANOS no han optado por innovaciones estrambóticas a la hora de confeccionar el gobierno y se han decantado por no sorprender en exceso a cambio de confeccionar un ejecutivo avalado por la experiencia en la gestión de lo público. Y de esta forma mandan un primer mensaje: les preocupa la gestión de lo público y por tanto no se prestan a experimentos.
Y eso se consigue, fundamentalmente, dotando de veteranía a las consejerías. Todos los consejeros y consejeras, en mayor o menor medida, cuentan con una sólida y ya contrastada experiencia al frente de instituciones y gobiernos de distintos ámbitos, épocas y colores.
Pero también es cierto que el aval de la experiencia no otorga garantía de nada más que del conocimiento, que no es poco. Es decir, nadie llega al gobierno a aprender. Todos llegan para empezar a ejecutar y desarrollar políticas y proyectos sin necesidad de estar un tiempo poniéndose al día, que es un lujo que Castilla y León no se puede permitir.
También es cierto que en este caso ni Ciudadanos ni PP han tenido reparos ni complejos en prescindir de la paridad de género con que dotó Juan Vicente Herrera a las instituciones de la Comunidad especialmente en los últimos ocho años. Las instituciones, gobierno incluido, pierden presencia femenina de forma ostensible. De diez consejeros, sólo tres son féminas. Un tercio de los del PP y un cuarto de los de Ciudadanos, que además optó también por un hombre al frente de las Cortes de Castilla y León, que desde hace ocho años había recaído en una mujer, con excepción de la interinidad de Angel Ibáñez por la repentina marcha de Silvia Clemente.
La presencia femenina es notablemente escasa tanto en la primera línea del ejecutivo, como en las instituciones (Cortes, Cuentas, Procurador del Común, Consejo Económico y Social y Consultivo), todo estos ocupados por hombres. Y esto es algo que le va valer el primer reproche político y social al nuevo gobierno naciente. Veremos cómo lo solventa porque ya es de difícil solución, una vez que la primera línea está ocupada. Queda la segunda línea y ahí no van a tener más remedio que dotarla de presencia femenina, si no quieren que esas lógicas críticas se agraven.
La experiencia y la veteranía tiene que garantizar que el nuevo ejecutivo se ponga a trabajar ya y de forma inmediata después de un parón de más de tres meses por las elecciones y el goteo de bajas en el anterior gobierno propiciado precisamente por los distintos comicios.
Los ciudadanos esperan medidas inmediatas y concretas que dejen claras que no va a ser un gobierno de intenciones ni contemplaciones, sino un ejecutivo de acción, transformación y determinación. Que es lo que precisa, necesita y urge Castilla y León, sus territorios y, sobre todo, sus gentes.