Diario de Valladolid

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CHAPUCERO, de república bananera, casi al mismo nivel del pucherazo de las primarias de Ciudadanos que encumbraron a Francisco Igea… Califiquen ustedes como quieran el recuento de votos de León, con la mesa del colegio de Las Pastorinas como gran estilete de la ineficacia, del despropósito y, lo más importante, de la demostración clara que un sistema electoral no puede quedar supeditado al albur de la ineficacia de la primera empresa que pasaba por allí y del más que previsible error humano.

Lo primero que deberían hacer las juntas electorales, aquellas que velan por la limpieza del proceso y cuyo recuento es el único válido, es explicar por qué las papeletas de los votos se destruyen la misma noche electoral, en la propias mesas, excepción hecha de los nulos. De no haberse tirado a la basura, como se hizo, ahora no se estaría en esta situación y en la disyuntiva de si los votos son del PSOE o de la extrema derecha de Vox. Bastaría con que se recontaran uno a uno, voto a voto, papeleta a papeleta y asunto arreglado. El error de la presidenta y vocales de la mesa, que de no haber sido detectado por el PSOE habría pasado inadvertido por una Junta Electoral que tiene que fiarse a pies juntillas del acta, viene a poner en jaque todo el sistema, guste o no guste. Visto lo visto, ese mismo fallo puede haberse producido en cualquier otra mesa. Si a eso se le añade lo sucedido con Podemos y esos votos que se le asignaron al Partido Republicano de los Pueblos de España, que sirvieron para que Cs se quedara irregularmente con el asiento en las Cortes de Pablo Fernández, la chapuza del recuento en León se eleva a la enésima potencia.

Ahora bien, querer hacer creer que en una misma mesa en la que el PSOE apabulla a Vox en las autonómicas y europeas, la extrema derecha le da la vuelta al resultado y obtiene la victoria es más irreal que la Cultural gane la Champions alguna vez en su historia. Dicho esto, Vox está en su perfecto derecho de recurrir ante la Junta Electoral Central la decisión de la local. Lo que no tiene un pase es el recurso del PP. Y no lo tiene porque no se sustenta ya que los ‘populares’, por más que se empeñen, no han sido perjudicados en ningún caso. Sus votos no están en duda, son los que son en esa mesa y lo único que pretenden es que Vox recupere el concejal para que así Silván tenga la opción de seguir como alcalde, con el apoyo de Cs y la extrema derecha. Al PP se le está viendo el plumero.

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