EDITORIAL

Actuar en varios frentes contra la fuga de jóvenes y mujeres

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CASTILLA y León tiene casi todos los ingredientes que provocan una mayor intensidad de la crisis demográfica. Si esta semana conocíamos por el Instituto Nacional de Estadística que los datos provisionales del padrón siguen acentuando la despoblación de la Comunidad autónoma en un proceso que afecta a varias regiones, una encuesta del INE que hoy publica este periódico revela que esta región es la que mayor porcentaje de mujeres sin hijos tiene de España. A estos dos fenómenos se une el mayor envejecimiento de la población regional.

El fenómeno invita a actuar con más celeridad si se tiene en cuenta que las mujeres que viven en Castilla y León y no tienen hijos han alcanzado el mayor nivel de formación de todo el país. Y además, la encuesta pone de manifiesto que el fenómeno de la despoblación no es exclusivo del ámbito rural, aunque sean los pueblos los que se han «vaciado» más deprisa. La mitad de las mujeres que viven en ciudades de esta región han optado por diferentes motivos a no tener hijos. Dos hechos que se unen: líderes en formación y residentes en municipios que no son rurales.

Por lo tanto, a la Estrategia nacional contra el reto demográfico, que ya sufre dos años de retraso, debe añadirse medidas específicas que frenen y reviertan este declive de la Castilla y León vaciada.

Como dice el director del Comisionado, Ignacio Molina, es imprescindible que Castilla y León tenga claro el modelo de ordenación del territorio que quiere y que se actúe con más urgencia para frenar la fuga de jóvenes. Y no sólo de jóvenes. Resulta imprescindible profundizar mucho más de lo que lo hace el INE en las razones que llevan a las mujeres de esta Comunidad a renunciar a la maternidad. Seguramente serán necesarios planes específicos para este colectivo, medidas de conciliación de la vida laboral y familiar y servicios que incentiven la maternidad para quienes la desean pero lo ven con dificultad por falta de servicios.

En ese sentido, urgen planes concretos, coordinados con todas las administraciones, que frenen la fuga de talentos jóvenes y que atraigan a los más formados y a las empresas inversoras.

La despoblación es, debe ser, un asunto de Estado y los partidos que obtengan la confianza de los ciudadanos en las cuatro contiendas electorales próximas deben esforzarse por llegar a acuerdos con medidas eficaces que frenen los diferentes procesos demográficos que están restando pulso a la Comunidad.

La Estrategia de lucha contra el reto demográfico, acordada hace dos años en la Conferencia de Presidentes, debe ser una realidad inmediata y lograr el máximo nivel de coordinación entre todas las administraciones.Apostar más por medidas que eviten la fuga de jóvenes y que se creen las condiciones que incentiven la natalidad debe ser una prioridad.