Diario de Valladolid

EDITORIAL

Las bondades de unas cajas asentadas en el territorio

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lA CRISIS financiera que se llevó por delante la mayoría de las cajas de ahorro de este país, dejando un lastre millonario que todavía estamos pagando los ciudadanos, no hizo mella en las cajas rurales, que siempre conservaron su identidad y no se metieron en aventuras inmobiliarias ni en sectores que rompían con la tradición social de unas entidades surgidas de los antiguos Montes de Piedad.

De ahí que las cuatro cajas rurales con sede social en Castilla y León hayan seguido una evolución sin sobresaltos, con resultados muy favorables en su conjunto, aunque existan diferencias en los resultados de unas y otras a lo largo de estos años.

En el último ejercicio, las cuatro rurales: Soria, Zamora, Salamanca y Caja Viva (Burgos) salieron fortalecidas con un resultado global de 41,3 millones de euros en beneficios después de impuestos. Esta cuantía supone un incremento del 6,7% sobre los 38,7 millones contabilizados un año antes. La ganancia bruta, siempre en conjunto, creció un 1,1% hasta los 46,8 millones de euros, de acuerdo con el informe publicado por la Unión nacional de Cooperativas de Crédito (UNACC) al cierre del ejercicio pasado.

En buena lógica, la evolución de estas entidades ha sido desigual. Mientras las cajas rurales de Zamora y de Soria incrementaban sus beneficios respecto al año anterior, Caja Viva y Caja Rural de Salamanca redujeron sus ganancias. La entidad más pujantes es la Caja Rural de Zamora, que acapara casi la mitad de los beneficios netos obtenidos por las cuatro durante el ejercicio pasado, con un incremento del 21,5% hasta los 20,1 millones, lo que supone un récord histórico. A esto añade su liderazgo en activos, en créditos y en depósitos.

Precisamente el negocio de estas entidades se centra más en la actualidad en los primeros que en los segundos, dados los bajos intereses que recibe el impositor por sus depósitos y las facilidades crediticias que existen. Esto se ha traducido en una cifra de 3.808 millones de euros en créditos vivos en el conjunto de las cuatro entidades, un 4,4% más que al cierre de 2017. Por el lado de los depósitos con 5,4 millones de euros, el aumento fue del 3,4%, que representa un punto menos que en el ejercicio anterior.

Las cajas rurales son un ejemplo de cómo se puede llevar de una forma eficaz y eficiente el negocio bancario básico sin renunciar a la propia esencia de las cooperativas de crédito y teniendo presente el territorio en el que desarrollan su actividad. Son entidades modestas, pero que mantienen su fidelidad al mundo rural y a sus clientes sin meterse en aventuras económicas y empresariales de resultado cuanto menos dudoso,.

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