La vuelta al mundo en zapatillas
Ángel Fernández comenzó con 56 años en el atletismo, cuatro años después ya ha completado cinco de las seis Majors del maratón / Completará su reto en la prueba de Londres, que se celebrará el próximo mes

ÁngelFernández corre junto a la bola del mundo de Plaza España.-J.M.LOSTAU
La reencarnación del mito de Filípides entrena en el Pinar de Antequera. Bajo el nombre de Ángel Fernández, el héroe griego toma forma en el siglo XXI. Eso sí, la hazaña del heleno se queda resumida a una línea comparada con la del corredor del Solorunners, que ha logrado conquistar en dos años y medio el mundo entero y, es que, el veterano atleta está a 42,2 kilómetros de conseguir completar las 6 Majors, los considerados los seis mejores maratones del mundo.
A pesar de haber nacido para el fondo, la carrera deportiva de Ángel Fernández ha sido una prueba de velocidad. Ha conseguido en cuatro años cincelar a todo un atleta. Todo ello con el plus de mérito de haber empezado a correr con 56 años. Su vida siempre había estado ligada al deporte (como futbolista llegó a jugar en 2ªB), pero salir a correr se había convertido en una corriente alterna que aparecía y desaparecía por temporadas. Todo cambió tras unas vacaciones en Gandía. Correr por la arena levantina animo a darle continuidad en la meseta. «Cuando regresé empecé a correr más asiduamente y necesitaba a alguien que me asesorara y me entrenara», explica. Así conoció Solorunners y a su entrenador, Juan Carlos Granados, al que nada más aterrizar le planteó su intención de hacer el maratón de Madrid. No iba de farol.
Después de recuperarse de una lesión y de una tirada larga, se plantó en la capital de España. «Todos decían que un maratón eran palabras mayores, yo decía que me veía capacitado. Saqué buenas sensaciones. Cuando pasas el arco final es una sensación que no se puede explicar, hay que vivirla», confiesa. Parar el crono en 3 horas cuatro minutos en Valencia le empezó «a enganchar» y vivir la experiencia de París soltó la cadena al reto de las 6 Majors.
Berlín puso el primer sello en su pasaporte hace dos años y medio. En las calles de la capital alemana bajó la frontera de las tres horas. «Ser sub 3 fue una alegría», confiesa Ángel Fernández, que pudo saludar en la meta a Martín Fiz. La segunda pica la clavó el veterano atleta en Tokio. El accidentado vuelo hasta Japón (en un interminable viaje) fue el preludio de una experiencia única; la parada que más le ha gustado de su particular vuelta al mundo. «Tuvo algo especial. No sé si por la cultura o porque allí se vive mucho el running y se vuelcan. Es el maratón rey en Japón y es impresionante», confiesa.
Tras abandonar el país del sol naciente, comenzó la aventura americana. Boston, Nueva York y Chicago. En Nueva York, el pupilo de Juan Carlos Granados dio un mordisco a la Gran Manzana. En «un asfalto rompemúsculos» corrió ‘300 metros con la élite’, los primeros, «luego ya ni les vi», bromea. En Nueva York finalizó en sexta posición en su grupo de edad (más de 55) entre más de 3.000 corredores. En su vuelta al país de las barras y las estrellas vivió la que tal vez fue su peor experiencia como maratoniano. El viaje le hizo con el recuerdo presente de llevar roto, «pero había que ir sí o sí». Ya en la ciudad estadounidense encontró una temperatura de -4 grados, lluvia y un viento huracanado. Las horas hasta el pistoletazo de salida se hicieron interminables. Para colmo, a los once kilómetros le «pegó el hachazo» e hizo «30 kilómetros cojo», relata. Cruzar la meta con 3 horas 40 minutos fue una espina que le quedó clavada y que tal vez vuelva a quitársela algún día.
Chicago, fue la quinta pica clavada por el corredor del Solorunners. 3.05, el tiempo firmado en Illinois. «No pensaba hacer ese tiempo por cómo iba», confiesa. Sin embargo retó y ganó al crono antes de cerrar el ciclo el próximo mes en Londres. Cuando cruce la meta recibirá la gran medalla de los 6 Majors, una presea al alcance de muy pocos.
Llegar hasta esta meta no ha sido tarea fácil. Ángel Fernández entrena seis días a la semana, en la que suma entre 90 y 95 kilómetros. Sin embargo, este atleta que aún no se ha topado con el muro, recomienda a todo el mundo que siga, a su ritmo, sus pisadas. «Yo a la gente le digo que empiece al ritmo que pueda y que entrene. Todo esto es fuerza de voluntad y sacrificio. Si lo tienes te vas a sentir física y mentalmente bien y rejuvenecido», admite el fondista, que tiene como sueño seguir hasta los 80 como un corredor suizo.
Hasta que llegue ese momento, Ángel Fernández seguirá con sus retos. Sin las Majors en el calendario, tiene en mente catar la velocidad, con un 1.500, recomendado por su entrenador, aunque el atleta recuerda... «Yo con lo que disfruto son los maratones», y bajo esta advertencia mira de reojo la maratón de Singapur de diciembre y, es que, este Willy Fog del atletismo no tiene freno.