El cambio generacional del silbato
Ambas colegiadas representan el presente y futuro del arbitraje vallisoletano / Un colectivo que sufrió mucho en sus comienzos y que ya puede asegurar que «disfruta» dirigiendo los partidos

Paula López y Esther Martín-
El fundador de una reconocida empresa norteamericana fabricante de fotocopiadoras se reunió con su hijo para comunicarle que le dejaba todo su imperio industrial. «Considero que ya he trabajado bastante en esta vida y confío en ti para que tomes el relevo», le comentó el padre. Seguidamente el hijo le contestó: «Gracias papá, lamentablemente considero que también ha llegado la hora de mi retiro, por lo que sintiéndolo mucho, no puedo aceptar tu ofrecimiento». El padre tenía 90 años y el hijo 65.
Este ejemplo sirve para dar visibilidad al problema del cambio generacional también presente en nuestra sociedad. De ahí la importancia de que las nuevas generaciones lleguen con ganas de trabajar y de dar continuidad al buen trabajo realizado. Y en estas anda el arbitraje femenino en Valladolid, quien después de haber sacado la cabeza en los últimos años, quiere demostrar que hay simiente plantada para poder dar sus frutos en el futuro.
Así es como Esther Martín, la colegiada más veterana de la delegación pucelana, y Paula López, una de las más jovencitas, representan el presente y el futuro del arbitraje. Ambas han participado en el Centro de Tecnificación Arbitral de la FCyLF. Por vez primera, esta citación la integró un grupo exclusivo de árbitras que analizará el estado del arbitraje femenino en la Comunidad, lo que demuestra el gran salto que se ha dado. Durante las dos jornadas se trabajaron aspectos físicos y técnicos, y se realizarón diversas charlas de psicología del arbitraje, sistemas de juego, videotest, gestión de partido...
A sus 27 años, Martín es toda una veterana del silbato, aunque su sonrisa jovial diga totalmente lo contrario. Catorce años después de sus comienzos gracias a su padre y a su abuelo, todavía salta al campo con «algo de nervios» en el estomágo pero con la tranquilidad de que se ha ganado el respeto a «base de trabajo». De momento no tiene tope y tras escalar en todas las categorías ahora también es árbitra auxiliar en la Liga Iberdrola. Sin ir más lejos este fin de semana estará en Lezama en el partido Athñetic-Logroño. Su ilusión es tran grande que no se pone fecha de caducidad, «hasta que me echen de aburrimiento», bromea.
La vallisoletana ha vivido la evolución del arbitraje y su «normalización». De lo que se congratule es que lleguen las nuevas generaciones con «ganas e ilusión». Yde eso tiene mucho Paula López, que con 20 años ya tiene tres de experiencia en los campos locales. Ahora arbitra en Segunda Provincial. Lo más curioso es que Esteher hizo de «tutura arbitral» de Paula, por eso, no duda en afirmar que es su «referente». «Ojalá llegue a hacer lo que ella ha hecho», aventura.
Sin apenas experiencia en el fútbol, López decidió coger el silbato y no se arrepiente. «Estoy muy feliz, al principio todo el mundo me decía que al ser chica me iban a comer, pero no ha sido así», recuerda. No se define con unas características fijas, pero admite que «ilusión» sería su palabra favorita. Nunca ha tenido ningún problema sobre el campo, ella también considera que una mujer arbitre ya es «lo más normal del mundo».
Esher sigue dando consejos a su ‘pupila’ y la recomienda que «trabaje mucho y que coja todas las oportunidades que reciba. que no deje de soñar». Mientras que Paula no se pone metas y solo quiere «disfrutar». Atrás quedan años donde las colegiadas se tenían que imponer en los campos, y a menudo tienen que soportar vejaciones y críticas desde la grada de los estadios. Ahora hay medio centenar en toda Castilla y León. La sociedad ya entiende que la mujer forma parte del fútbol. Mientras que a nivel nacional, el número de árbitras se ha multiplicado por 18 en los últimos 20 años. Eso sí, las colegiadas destacan su sacrificio y piden reducir la brecha salarial que existe respecto al colectivo masculino.
No regatean hablar sobre el famoso VAR, «es una herramienta que nos ayudará, tiene que mejorar pero como todo en la vida cuando empieza, pero si ves los resultados tiene un elevado número de aciertos. Eso sí, a ojos del forofo seguirá siendo igual», detalla la colegiada de Matapozuelos.
Ellas representan una nueva forma de ver el fútbol donde el género no es ningún impedimiento para llegar a lo más alto. Las dos mandan un mensaje a las futuras generaciones de mujeres árbitro. «Que prueben, que van a vivir cosas que siempre quedarán en su recuerdo».