Diario de Valladolid

La brújula del Zorrilla

El profesor del IES Zorrilla apostó hace 25 años por incluir la orientación en sus clases / Desde entonces más de 5.000 alumnos han descubierto este deporte

José Luis Sánchez (arriba con el primer equipo que participó en el Campenato de España, en 1997) posa con una brújula y un antiguo mapa del IESZorrilla en el patio del centro donde trabaja como profesor.-J. M. LOSTAU

José Luis Sánchez (arriba con el primer equipo que participó en el Campenato de España, en 1997) posa con una brújula y un antiguo mapa del IESZorrilla en el patio del centro donde trabaja como profesor.-J. M. LOSTAU

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Guillermo Sanz

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El antagonista de todo escritor descansa sobre una hoja en blanco. Ese desierto pálido hace recorrer un escalofrío por la espalda que dura hasta el mismo momento en el que la primera página se mancha con una gota de tinta. A partir de ahí una letra contagia a otra hasta contar una historia única y perenne. Esta sensación, a buen seguro, la sintió el literato favorito de Valladolid: José Zorrilla. Su nombre bautiza en la ciudad un paseo, un estadio, una plaza y un instituto, donde José Luis Sánchez Toquero empezó hace tres décadas a escribir la historia de la orientación escolar.

Madrileño de cuna (nació allí circunstancialmente) y vallisoletano de sangre, Sánchez Toquero encontró pronto un espejo en el que mirarse. Aunque alumno de Maristas, entrenaba al atletismo en el San José, a las órdenes de Gonzalo Cuadrado. Desde ese momento se convirtió en un referente al que rastreó sus pasos para seguirles como profesor de INEF. En las aulas, Martin Kronlund (persona que introdujo la orientación en España) dio una pincelada a la brújula dentro de la asignatura de esgrima, como método para trabajar la resistencia. Esa somera lección, aparentemente pasajera, dejó poso en la cabeza de José Luis Sánchez Toquero.

Al poco de recalar en el Zorrilla, a principio de los 90, la orientación encendió su bombilla y decidió guiar parte de la asignatura que impartía hacia este deporte. «Cogía los mapas del Ayuntamiento y les modificaba con tippex», recuerda el profesor, que empezó a indagar sobre cómo ampliar conocimientos. Por mediación de su tío, militar (la mayoría de practicantes de este deporte en aquella época pertenecían al ejército), contactó con el Club Olid (antecedente del Club Orientación Valladolid) . Los históricos Julio Garrido, Eusebio González, Jesús Herrero o Javier Puente compartieron sus secretos con él.

Sólo él y su homólogo en el IES Delicias, Luis Domínguez, vieron antes que nadie las ventajas educativas de la orientación y la recepción fue inmejorable, tanto en el centro como entre los alumnos. «Cuando lo pruebas te gusta. Es más divertido que dar vueltas al patio. Yo lo utilizo como un medio para ganar resistencia», explica. Respaldados desde el primer momento por la FMD, ambos profesores pusieron en marcha en 1992 la primera carrera interescolar. Eran tiempos en los que Fuente del Sol y La Parrilla eran los dos únicos espacios para que este deporte extendiera sus alas. Apenas una veintena de chicos y chicas participaron en el histórico evento... en la última la participación superó los 150 inscritos.

La orientación encontró pronto su dirección en Valladolid, especialmente en el Instituto Zorrilla, que se ha convertido en una de las canteras más prolíficas de este deporte en la ciudad. Buena parte de la ‘culpa’ de esta interminable cosecha de talentos recae en manos de José Luis Sánchez Toquero. Desde que la palabra orientación se pronunció por primera vez en el instituto vallisoletano, más de 5.000 alumnos han abierto una ventana a la brújula, el mapa y las balizas. Unos sólo echaron un vistazo rápido; otros convirtieron esa imagen en su fondo de pantalla y hoy siguen buscando su camino como orientadores o como entrenadores en el Club Orientación Valladolid.

La ciudad se convirtió en un refugio cálido para criar talentos de la orientación y el CSD eligió la ciudad para acoger el primer Campeonato de España Escolar, que ganó el Zorrilla. No fue el último galón dorado que el instituto cosió en su chaqueta. La vitrina del colegio luce con varios títulos nacionales, pero su nombre también se ha escrito en otros idiomas. Es el único centro (junto a otro alicantino) que puede presumir de haber participado en cuatro Mundiales consecutivos (Italia, Portugal, Turquía y, de nuevo, Italia). El primero (con una generación inolvidable con Diego Lázaro, Enrique Alonso, Kiril Pivovarov, Felipe Hermida y Jesús Andruejo) «marcó un antes y un después. Para los chicos significó sentirse importantes», explica un profesor orgulloso de ver cómo sus alumnos se doctoran con matrícula de honor: «Es muy gratificante. Yo les he enseñado y es muy bonito saber que has sido tú el que les has metido ese gusanillo en el cuerpo», asegura.

Desde el instituto (donde el módulo entrenado ahora por Ángel Frontela se convierte en un punto de encuentro más allá del alumnado del Zorrilla) o bien exportando la orientación a otros centros, José Luis Sánchez Toquero se ha convertido en uno de los catalizadores que han permitido que la orientación creciera en la ciudad. Sin embargo, la jubilación no tardará en llamar a la puerta de su aula... ¿Qué pasará cuando llegue ese momento?: «Me daría mucha pena que esto no continuará. El Zorrilla es mi instituto y seguiré relacionado. Intentaré sacar módulos y que no se venga abajo, pero estos deportes minoritarios dependen de que los profesores de Educación Física continúen: Si nadie explica, dejará de haber orientadores», sentencia.

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