JUDO
El emperador del tatami
El judoca, campeón continental sub 23, ocupa el número 25 en el ranking y los 18 primeros acceden a los JJ.OO.

Alberto Gaitero vence en la final del Europeo sub 23 al judoca ruso Gafurov.-EL MUNDO
La historia de Europa está escrita por el puño y la letra de los grandes estrategas que teñían el viejo continente con el color de su bandera. Alejandro Magno, Carlomagno, Julio César o Carlos V extendieron las fronteras de sus imperios más allá de las que marcaba el mapamundi. Hombres con alma de conquistador capaces de colgarse los honores de emperador de Europa, hombres como el vallisoletano Alberto Gaitero, rey del tatami europeo.
El niño que empezó en el judo a los cinco años enrolado en las filas del Finisterre se ha hecho hombre... o superhombre. El tatami se ha convertido en un hábitat natural de un depredador de éxitos deportivos que ha sumado una ansiada medalla de oro continental en el Campeonato de Europa sub 23 celebrado en la localidad húngara de Györ. La ‘ciudad quemada’ vio cómo el lagunero apartaba del cuadro a sus rivales como el viento a las hojas hasta medirse en la final con el ruso Mirzoiusuf Gafurov.
El guión parecía estar confeccionado para su personaje, sucediendo líneas rectas hasta que el clímax dio paso a un final redondo bañado en oro. Sin embargo, el comienzo no prometía un final feliz. «Había estado enfermo esos días. Venía de no entrenar mucho, cansado porque había competido pocos días antes en Abu Dhabi... La verdad es que no pensaba mucho en el resultado, sino en rendir el máximo posible. Eso fue lo que me hizo ganar», analiza el judoca.
Tras conseguir una medalla de plata en el Mundial de 2015 y un bronce en el Europeo de 2016, el destino debía una medalla de oro al prometedor judoca vallisoletano. «Esta vez cayó el oro», celebra Gaitero, que define esta medalla como «una de las más importantes». Sin embargo, las miras del lagunero van mucho más allá de las citas sub 23. La categoría absoluta es donde se sella el pasaporte para unos Juegos Olímpicos, y ese es el destino que se marca en su GPS.
El camino hacia Tokio es largo. La clasificación olímpica empezó el pasado verano y continuará hasta el año próximo. Una carrera de fondo en la que Gaitero tiene que pasar por decenas de metas volantes todas ellas de carácter internacional. Hace pocas semanas viajó hasta la capital de los Emiratos Árabes para participar en el Grand Slam de Abu Dhabi en el que terminó en quinta posición: Esta semana tiene otro reto en el Grand Prix de Holanda, donde espera seguir sumando puntos en el ranking mundial absoluto. Actualmente ocupa la posición número 25 y son 18 los elegidos para asistir a la cita olímpica.
lberto Gaitero está cerca de la puerta de entrada al salón de los elegidos, pero el judoca prefiere optar por la cautela: «Está bien, pero hay que subir más. Aún queda mucho para conseguirlo. Tengo que seguir entrenando y mejorando para ir a unos Juegos Olímpicos, que es el objetivo, pero sé que el camino es éste», asegura.
Gaitero se ha convertido en un inquilino más en la residencia Blume de Madrid. Entrenar en el CAR, donde aterrizó hace ya dos años, ha sido un motor para su crecimiento de judoca. Las instalaciones y el nivel en Valladolid tapiaban la puerta de despegue del judoca de Laguna, que ha derribado ese muro en la capital de España: «En Valladolid no había muchos medios y el judo, aunque es un deporte individual, necesitas gente para poder mejorar», asegura. Un hándicap que saltó cuando tuvo que abandonar su querido Finisterre para entrenar a las órdenes de los subcampeones del mundo Raquel Barrientos y Héctor Nacimiento.
Después del oro europeo y de la cita en Holanda, Alberto Gaitero levantará durante unos kilómetros el pie del acelerador. «Hemos tenido un mes muy liado y pararemos hasta el Campeonato de España (que acogerá Cáceres en diciembre). Me va a ir bien», entiende. El vallisoletano vuelve a retar a los mejores judocas del país, una cita ineludible en la que el internacional será uno de los nombres a seguir, tras perderse la última edición por una lesión en el codo.